Exposición Individualdic 2016 - feb 2017· Por Graciela Kartofel

Edna Pallares

Galería de Arte Mexicano – GAM

Provocadora y sólida, la escultora mexicana Edna Pallares viene desarrollando una presencia en piedra, mármol y, más recientemente, en madera, hasta ahora en que el papel, el concreto, la cerámica, el silicón y la plastilina epóxica convergieron en sus manos. Figurativa y minimalista por opuestas que dichas versiones puedan ser, describen etapas de la obra de Edna Pallares, quien ahora también desarrolla variantes barrocas. La reciente exposición a la que la artista dedicó diversas versiones de El viaje atiende a un texto que ella misma escribió y que navega tan bien como sus barcos. El texto está en primera persona y se entiende autobiográfico, aunque motiva varias interpretaciones simbólicas. La galería se sentía habitada con la exposición que incluía los materiales supra citados, que no han sido lo predominante de su trabajo anterior (piedra y mármol). Hace unos pocos años, Edna hizo una exposición individual, toda en madera, en escala miniatura, que se llevó a cabo en un espacio institucional de Ciudad de México. Si ahora, en esta era digital, el pensamiento crítico se convirtiera en letra, aquí aparecería que dicha exposición proponía algo sutil pero faltaba la negra y estructurada densidad habitual en Pallares. En cambio, en G.A.M., esa estructura sí está presente.

Exposición Individual: Edna Pallares — imagen 1
Edna Pallares. De la serie El viaje, 2014. 250 Mini barquitos de cerámica y engobe. Dimensiones variables. Cortesía de la artista.

Esta exposición en G.A.M. se titula El viaje. No sabemos si trazó su ruta antes o si el viaje se inició inesperadamente. Pero sin duda sabemos que es un viaje de flexibilización: de los materiales más duros hacia otros de diferentes rigurosidades, resistencias y procesos. Aquellos materiales naturales que endurecen bajo capas profundísimas y por tiempos extensos –como son los mármoles– se encontraron en las salas con aquellos otros materiales también naturales pero blandos, flexibles, secos y barrosos. Y con aquellos también naturales provenientes de los árboles, industrializados, flexibles también y frágiles como el papel.

Edna Pallares parte de los objetos de la vida cotidiana, los interrumpe, analiza, y nos los hace ver más allá de su funcionalidad, como ocurre con Media olla, un mármol de 2014, o con Marquesita, en mármol y madera. Las piezas en concreto que presenta son como un bloque de concreto premoldeado para construcción de paredes, y en la parte superior aparecen el martillo incrustado y las irregulares zonas de material que estaban blandas cuando el martillo cayó o se apoyó ahí. Estos “enterramientos” tienen una voz poderosa muy actual que alcanza a referir tanto las construcciones edilicias actuales como los testimonios arqueológicos para el futuro de la biografía de Pallares y de la humanidad.

En el capítulo de las embarcaciones, los barcos se concentran en instalaciones que Edna Pallares concibió para esta exposición. Iniciamos "el viaje" con la instalación de treinta botes. Comencemos por desmontar la presencia de los diversos treinta pequeños barcos en cerámica, que aluden tanto a la forma barco como a expresiones y vestigios de vida diversos. Cada uno está trabajado individualmente con acabados diversos. No faltará quien diga que tienen distintas decoraciones. Pero lo que tiene cada bote son tratamientos que aluden a culturas y naufragios diversos de la sociedad actual. Además de la recién mencionada instalación, merece atención la que está conformada por 250 minibarquitos de cerámica y engobe.

En otra sección de la exposición, analicemos Plato grande con círculos, resuelto en papel, tinta, lápiz y acuarela. Los círculos de papel, de diversos tamaños, conservan las marcas del compás y del trazado del diámetro. Están dispersos irregularmente sobre una base y acuarelados parcial o totalmente; algunos no tienen pintura pero sí rayas de lápices diferentes, anotaciones y dibujos. El esgrafiado y la pintura se manifiestan en una amplia gama de colores. Los pigmentos son agrisados y apastelados, no llegan a la saturación. La delicadeza de las esculturas en papel es notable frente a las densas y resistentes esculturas en concreto y mármol.

Esta sección de la exposición incluye los círculos, pasteles y fruteros, propuestas que continúan siendo parten de lo cotidiano. Los fruteros pueden acercarse a las tradiciones del Día de Muertos. Es un conjunto de rico lenguaje al que se integran los platos y los montículos, que modifican sustancialmente la visión que la artista nos ha venido presentando. Estas variedades son parte de lo que viene aconteciendo globalmente con el arte de las dos décadas recientes. Los artistas abren caminos simultáneos de diferentes expresiones. La impermanencia es el estilo del presente, y su sistema es la mutación.

GRACIELA KARTOFEL

Edna Pallares, por Graciela Kartofel | artnexus