Exposición Individualdic 2016 - feb 2017· Por Juan José Santos

Edgardo Antonio Vigo

Museo de Arte Moderno de Buenos Aires

Frente al Poema visual Opus 1/96, tres mil semillas para un sembrado de paz, dedicado a las Madres de Plaza de Mayo. Una obra sencilla, compuesta por elementos precarios, un timbre con el escrito “Sembrar la memoria. Para que no crezca el olvido”. Resumiendo de una forma breve y directa algunas de las cualidades de la obra de Edgardo Antonio Vigo, su capacidad de poner en diálogo el compromiso político y la poesía. Queda patente que esta retrospectiva del artista platense es más que necesaria para reivindicar a uno de los artistas conceptuales más importantes de Latinoamérica, para que no crezca el olvido sobre su obra, una herencia poco reivindicada en las últimas dos décadas –quizás por su alejamiento del circuito académico y mediático– y que merece un lugar de prestigio.

Exposición Individual: Edgardo Antonio Vigo — imagen 1
Edgardo Antonio Vigo. Sin título, de la serie 00025 trabajos del Sr. E.A.V. (son públicos), 1957. Collage sobre papel. Fotografia: Gentileza Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.

Edgardo Antonio Vigo (La Plata, 1928-1997) fue, como remarca el texto curatorial, un artista de una inquietud desaforada: editor de revistas, poeta experimental, xilógrafo autodidacta, creador de objetos inútiles, crítico y ensayista, pionero del arte correo. Englobar más de cuatro décadas de trabajo (en este caso se ha acotado entre 1953, cuando viaja a Francia, y 1997, fecha de su muerte), en todas sus diversas facetas, haciendo justicia a su figura, exige una labor titánica. En la muestra quedan representadas esas caras y esos matices diferentes, teniendo en cuenta obras sobre papel, instalaciones, pintura y objetos, pero el espacio dedicado a esta retrospectiva se queda pequeño. Las obras se agolpan limitando la experiencia, sin lograr abarcar su legado en su justa medida.

Sin embargo, la curaduría realizada por Sofía Dourron y Jimena Ferreiro sí nos permite vislumbrar la genialidad de Vigo, su dominio de la ironía y de la crítica, sus desviaciones surrealistas, la influencia del Situacionismo, su relectura de Marcel Duchamp (como la ácida referencia Palanganómetro mecedor para críticos de arte, de 1963), y sus divertidos juegos visuales, que, aún hoy en día, pueden generar reflexión y un replanteamiento de los hechos cotidianos. Su serie de acciones Señalamientos (1968-1975) es un buen ejemplo de ello. Desde el primero de ellos, Manojo de semáforos, que el propio artista definió como un análisis “desde el punto de vista estético y creativo el semáforo ubicado en las intersecciones de las avenidas 1 y 60, de La Plata”. Vigo convocó a los espectadores/peatones a juntarse en ese punto y contemplarlo. Por un lado, establecía una batalla contra la rutina, y por otro, convertía objetos comunes en obras de arte sin construir o concebir una obra física. Sus Señalamientos van desde este primer intento más simple hasta metáforas políticas que denunciaban el contexto de Argentina bajo dictadura (1966-1973), como el Señalamiento XI, Souvenir del dolor, homenaje a los fusilados en la Masacre de Trelew.

La exposición también se detiene en su impulso colectivo, así como en sus publicaciones, pero sobre todo en relación con el Arte Postal o arte correo, que tan importante fue para establecer lazos entre creadores de Latinoamérica y de Estados Unidos y de Europa, para crear una comunicación poética entre exiliados y regatear el aislamiento y la ausencia de líneas de relación. El título de la muestra subraya ese “caos creativo” de Vigo, y dicha definición se vislumbra en cada propuesta de Vigo, como en su trabajo xilográfico (fundamentalmente en el Museo de la Xilografía de La Plata), o en su evolución como curador, coordinando importantes colectivas históricas, como la Expo/Internacional de Novísima Poesía/69, realizada en el Instituto Torcuato Di Tella, instancia poco estudiada en la actualidad, y que, al igual que la obra visual de Vigo, pide una revisión de altura.

Y mientras en la aglomerada sala del Museo de Arte Moderno se intenta dar lustre a su obra, en el MALBA se dedica una planta entera a Yoko Ono, con varias obras de una densidad conceptual extremadamente bajas en comparación con las de Vigo. Argentina, usina permanente de caos creativo.

JUAN JOSÉ SANTOS

Edgardo Antonio Vigo, por Juan José Santos | artnexus