La exposición Antonio Reynoso. Archivo de un cinefotógrafo visibilizó a este creador (1916-1996) en la historia del cine y la fotografía en México, en una reconsideración de cómo dio imágenes a propuestas narrativas de escritores y artistas escénicos y fílmicos de la segunda mitad del siglo XX, y cómo en su obra fotográfica desarrolló diversas búsquedas no conocidas a cabalidad.
Esta muestra es la primera de un proceso de activación de archivos audiovisuales en el espacio museográfico, a través de un seminario permanente que reflexiona sobre tecnologías, medios audiovisuales y experimentación artística, que ha sido impulsado por el Centro de la Imagen en Ciudad de México, sede de esta exposición, que estuvo abierta del 25 de mayo al 2 de octubre de 2016.

La exposición, con la investigación y curaduría de Elva Peniche e Israel Rodríguez, socializó una profunda revisión del Archivo Antonio Reynoso y la Filmoteca de la UNAM combinando formatos fotográficos y de cine, productos audiovisuales testimoniales y documentos.
En una primera sección –que funcionó como una panorámica del universo creativo de Antonio Reynoso–, el montaje puso en situación de revisión de archivo al espectador, no solo mostrando materiales documentales en vitrinas sino permitiendo, a través de reproducciones, que los asistentes puedan manipular documentos textuales y gráficos.
Así, se dio acceso a gestiones para la adquisición de obra de este artista hechas por el Museo de Arte de San Francisco y el Museo de Arte Moderno de Nueva York (cuando Beaumont Newhall, precursor de textos programáticos de fotografía mundial, era curador de fotografía en este); un texto crítico sobre Reynoso que realizó Manuel Rodríguez Lozano, que fue su mentor durante sus estudios en la Academia de San Carlos; acreditaciones y reconocimientos como camarógrafo en jefe de fotógrafos de la XIX Olimpiada en México; el catálogo de la exposición 10 fotógrafos en la plástica, exhibida en 1976 en el Salón de la Plástica Mexicana, con un texto del crítico Antonio Rodríguez, donde Reynoso expuso junto a Manuel Álvarez Bravo, Enrique Bostelmann, Héctor García, Graciela Iturbide, Nacho López, Walter Reuter, entre otros; un fragmento del guión de la película Tajimara (1964), con anotaciones de manejo de equipo fotográfico (rieles curvos, grúa, telefoto, entre otros recursos) durante las escenas. Antonio Reynoso fue el cinefotógrafo de esta película, recientemente revalorada en otras exposiciones que revisan procesos artísticos de la segunda mitad del siglo XX, y que fue dirigida por Juan José Gurrola a partir de un cuento de Juan García Ponce.
Hay también en esta sección fragmentos de esta producción y otras películas emblemáticas de la trayectoria de Antonio Reynoso: Fando y Lis (1967), dirigida por Alejandro Jodorowsky, y en la que participó Rafael Corkidi, alumno y operador de cámara de Reynoso; Olimpiada en México (1969), dirigida por Alberto Isaac, que presenta la secuencia en que Reynoso decidió filmar hasta el final el trayecto del corredor de Kenia en último lugar en el maratón, que se extendió hasta la noche, forzando el ASA de la cámara de grabación que portaba (Stanley Kubrick le escribió después que había retomado ese procedimiento para filmar escenas nocturnas).
Recuperando testimonios y escritos como el del fotógrafo Tony Kuhn, que lo postula como el precursor de la luz indirecta en el cine en México, o el de Salvador Elizondo, que enfatiza la sensibilidad de Antonio Reynoso para captar en imágenes formas que asumen sentimientos, la exposición tuvo una segunda sección sobre su obra fotográfica, con planteamientos curatoriales y museográficos en los que el espectador continúa en situación de revisión de un acervo a través de dispositivos propios de la investigación fotográfica, con obra puesta en mesas con cajas de luz y archiveros, estos para ser abiertos por el público, curados con agudos ejes temático-visuales: umbrales, descampados, ciudad, que apoyan la sensibilización al lúcido y empático acercamiento que Reynoso hizo a entornos barriales y rurales populares, a través de retratos y vistas.
Una siguiente sección de esta exposición (que certeramente se situó solo en la planta alta de la sala principal de muestras en el Centro de la Imagen, lo que dio claridad a su recorrido) es la de su obra como cinefotógrafo del cine experimental en México y como director fílmico, con fragmentos vinculados con su propia fotografía y sus documentos: El despojo (1960), dirigida por Reynoso, escrita por Juan Rulfo y con fotografía de Rafael Corkidi (que los curadores presentaron junto con un díptico con secuencias del guion y crítica de época de José de la Colina o Jorge Ayala Blanco, y con fotografías de la locación en Cardonal, Hidalgo); otro dirigido por él sobre la institución psiquiátrica mexicana La Castañeda (1965); La creación artística (1965), dirigido por Juan José Gurrola; A Hole in the Fog (1967), de Archibald Burns.
La exposición culmina con una reflexión sobre su participación en el proyecto de René Rebetez para la película La magia (1975), una documentación a lo largo de América Latina de procesos rituales y ceremoniales locales. Los curadores recuperaron fotografías, editaron y mostraron fragmentos que correspondieran a las constantes creativas de Antonio Reynoso: la tensión visual que ejerció entre el realismo y los tratamientos connotativos sensibles en la imagen.
EUGENIA MACÍAS
