En su reciente exposición en Nueva York, Williams Carmona dice en el título Más se perdió en Cuba. Con claridad, ese, su país natal (1967), del que se alejó en 1990, lo motivó a buscar una salida. Dejar Cuba fue una decisión en pos de la libertad creativa, como aconteció con muchos de sus colegas. Pasó por México, España y Estados Unidos; desde 1991 se instaló en Puerto Rico, al que considera su lugar de residencia. Williams Carmona tuvo una presencia en Nueva York en los años noventa, en una galería que cerró hace más de una década. Su pintura ha venido siendo de orden expresionista y surrealizante. En ocasiones, en formatos muy grandes, la fantasía y el intenso colorido habitaban en sus cuadros. Predominaba la pintura sobre la escultura, a diferencia de ahora, en que realiza obra tridimensional con frecuencia. Los temas de sus trabajos son variados; no falta el enfoque acerca de la migración cubana; asimismo, abarca desde las situaciones políticas, sociales, religiosas hasta la reflexión de la actual, poderosa y desgarradora civilización global.

La exposición Más se perdió en Cuba no es demasiado grande ni agobiante. Si bien Williams Carmona trabaja también esculturas en bronce, la mayoría de las obras presentadas en Nueva York coinciden en tener brillo, como Lolaaaa de mi Vidaaaa, de 2016, una obra a tinta y brillo en la cual predomina el dibujo, la pintura es licuada y presenta muchas transparencias. La religión y el sacrificio están presentes en la obra. Entre los elementos pequeños hay gran cantidad de orejas, algunas figuras y demás.
La religión y el arte se han relacionado desde épocas muy remotas. La monotonía académica debía dejar lugar a lo natural y local que pocos veían hasta que lo descubrieron y han trazado el camino de lo real maravilloso, del realismo mágico, y de lo que este artista da en llamarse: Surrealista Tropical. En Cuba, el Vanguardismo se hizo presente de 1927 a 1959; pocos años después nació Williams Carmona, en una Cuba que ya ha instalado la revolución.
En el recorrido de la exposición, uno se encuentra con Jungle Woman / Mujer Salvaje. Es una escultura en resina y acrílico de 212,5 cm x 70 cm. La saturación de elementos es total, el barroquismo es evidente, los remates a nivel de las piernas son articulaciones con cepillos. Mientras que en el torso las imágenes cambian –está habitado por rostros–, y el propio rostro de la Mujer salvaje es el de una muñeca con un singular tocado. Otra de las piezas singulares es Mikaela en mis pensamientos, también en resina y acrílico. Es una obra bi- y tridimensional en la gama de los azules, con la figura centralizada de Mikaela. El núcleo, la masa, la vegetación, la presencia paquidérmica, en 62,5 x 55 cm, dan una obra de ensueño, una versión de Las mil y una noches.
En esta relación del plano y los pequeños volúmenes, No More Touch Downs / No más anotaciones es una obra de 2016, en la cual la interpretación es de diversos juegos, de competencias entre animales en canchas de juegos para personas, específicamente, en una cancha de fútbol americano. El artista presta especial atención a los daños que sufren los jugadores, como la conmoción cerebral que Carmona ratifica con la pelota en la silla de ruedas. Resina, metal y leve brillo habitan el tapete de la escena con las impresiones de las yardas. Verde y rojo complementarios aúnan la escena. Los pequeños animales en formación amenazante se destacan volumétricamente sobre el paño verde que representa el pasto. En la obra, el tazón del béisbol como premio ocupa un lugar destacado a la vez que crítico y está reseñalado con brillo adherido a la pintura amarilla. En toda la exposición, el brillo está presente, pero no los dorados de oro de hoja que difieren del uso religioso de dicho metal. De esta manera, Williams Carmona modifica las valencias de las representaciones religiosas actuales: el dorado en su uso cotidiano, pop y popular urbano es equiparado a los brillos plásticos que se encuentran en los más diversos lugares y elementos de su obra. En la actualidad, Williams Carmona, nacido en Cuba, es un personaje de América Central, de Latinoamérica. Es un artista que viene trabajando desde hace treinta años buscando en su hacer nuevas expresiones para nuestras miradas. Entiende la caracterización de lucha y sufrimiento que habita este mundo y la enfoca con una ironía esperanzada.
GRACIELA KARTOFEL
