Exposición Individualsept 2016 - nov 2016· Por Irina Leyva

Viktor El-Saieh

Central Fine

La convulsa historia de Haití está llena de muchos ejemplos de pasajes violentos. En ocasiones sus protagonistas pasan a ser parte integral de la cultura popular, de forma positiva o negativa, como es el caso de Chaloska, que se convirtió en un personaje prominente y conocido en los carnavales haitianos. Etimológicamente, Chaloska es una contracción de Charles Oscar (Etienne), el nombre del general que lo inspiró. Etienne fue el jefe de la Policía durante la breve presidencia de Vilbrun Guillame Sam (25 de febrero-28 de julio de 1915), temido en Haití por sus métodos brutales, y que fue responsable de una de las matanzas más trascendentales de la historia del país. Años después se creó un personaje que fue incorporado a los carnavales, el cual se distinguía por una boca de labios exagerados y dientes desproporcionados, una representación caricaturesca de este. El personaje de Chaloska no es laudatorio, más bien encarna el descontento y la visión popular sobre los líderes corruptos del país. En este mismo contexto es que Viktor El-Saieh lo toma como símbolo para expresar su decepción con la inestable situación social y política del país, en su última exposición personal titulada Tet Chat (Cabeza de gato). El título alude a una frase del argot popular haitiano que se refiere a algo que no se ha terminado, o que se ha hecho mal; en el caso específico de la muestra es una forma de comentar sobre la situación social de Haití.

Exposición Individual: Viktor El-Saieh — imagen 1
Viktor El-Saieh. Tet Chat/Cat’s Head (Cabeza de gato), 2015. Acrílico sobre lienzo. 182.8 x 121.9 cm (72 x 48 pulgadas).

Aunque Chaloska no es el tema central de esta exposición, sino el medio inestable y caótico creado por los sucesivos gobiernos en el país, sí se convierte en el personaje principal, insertado en la narrativa que el artista crea en cada obra. Todas las figuras humanas incluidas en las composiciones muestran la boca que los identifica como Chaloska. Enfatizando el componente histriónico de este personaje, en la noche de inauguración, El-Saieh recreó el performance Chaloska Manifesto, que había presentado antes en la Ghetto Biennale en Puerto Príncipe.

El-Saieh nació en Puerto Príncipe (Haití) en 1988, se trasladó a Miami siendo pequeño y estudió Ciencias Políticas en la Florida International University (FIU) en la misma ciudad. Actualmente vive y trabaja entre ambas ciudades. Como pintor es autodidacta; en una entrevista revela que su educación artística transcurrió en la galería de su famoso abuelo Issa El-Saieh, establecida en Puerto Príncipe desde los años cincuenta. Es ahí donde conoce la obra de muchos de los principales artistas de la Escuela de Arte Haitiana como Philomé Obin, André Pierre y Seymour Bottex, entre otros. De ellos toma elementos formales y también temáticos como la representación de figuras históricas, tema que desarrolló ampliamente en su previa exposición personal Historical Precedence (Precedente Histórico). Este grupo de obras ilustraba cómo él veía la situación existente en su país como una consecuencia de su devenir histórico. Sin embargo en esta última exposición decidió hacer sus comentarios políticos de una forma diferente, posiblemente más explícita, al utilizar los mismos símbolos y recursos del pueblo, haciendo su mensaje más accesible.

Conceptualmente, El-Saieh toma de forma consciente elementos de la historia y de la cultura popular haitianas, como los ya mencionados. Formalmente, aplica a sus composiciones algunos aspectos reconocidos como de la escuela de pintura haitiana, como podría ser en ocasiones un lenguaje pictórico similar al naif, visible en piezas como Yon Fet Choloska/A Chaloska Party (Una fiesta de Chaloska), en la que se representa una pintoresca escena de carnaval. En otras como Chaloska pou Prezidan/Chaloska for President (Chaloska para Presidente), los mezcla con principios básicos de composición y proporción característicos del arte académico,

Este tipo de solución ha sido utilizada similarmente, aunque con resultados muy diferentes, por otros artistas haitianos contemporáneos como Edouard Duval-Carrié. Con iconografías muy distintivas y personales, ambos artistas han logrado reflejar sus ideas y opiniones sobre su país partiendo de su tradición artística, a la vez que utilizan un lenguaje contemporáneo.

La obra de El-Saieh es visceral, un acto de rebelión. Sus pinturas se distinguen por la complejidad de las escenas, en las que se registran simultáneamente diversos acontecimientos en varios planos. Las imágenes reflejan un mundo onírico, en el que no se determina claramente una división entre realidad e imaginación. Aquí se podría aplicar el concepto de lo real maravilloso que enunció Alejo Carpentier en su literatura, y que en Haití pareciera ser parte de la realidad cotidiana del país. Entre otras cosas, este pintor también explora la relación entre naturaleza y hombre, en ese estado mítico que articuló Carpentier, sobre todo en piezas como Kouleu-Cheval/Snake-Horse (Serpiente/Caballo), en la que dos hombres conversan en un paraje solitario; ambos son híbridos, mitad serpiente uno y mitad caballo el otro, una alusión al apócrifo poder transformador de ambos.

IRINA LEYVA

Viktor El-Saieh, por Irina Leyva | artnexus