En 1977 el artista puertorriqueño Papo Colo realizó un performance de resistencia física titulado Superman 51, que consistió en correr por la avenida West Side, que bordea la costa de Manhattan, en el río Hudson, hasta que el cansancio lo rindió. Amarrados a su cuerpo iban 51 listones de madera, que representaban a Estados Unidos más Puerto Rico, que debatía en un plebiscito si se incorporaba como el estado 51 de la Unión. De hecho, en la jerga política de la Isla, ese número representa la integración definitiva, conocida como la estadidad. Al mismo tiempo, es la cifra de la mayoría absoluta, la mitad más uno, que se necesita para decidir democráticamente. Los listones estaban pintados en blanco, azul y rojo, los colores de las banderas norteamericana y boricua, y cada uno tenía inscrito el nombre de un estado. En el performance, registrado en una película de 16 mm sin sonido, Colo corrió con ese enorme lastre hasta desfallecer.

Este performance del puertorriqueño figura como su obra más conocida y es el eje central de su exposición personal curada por Klaus Biesenbach para el MoMA P.S.1. Por tratarse exclusivamente de una selección de obras performativas de la década de 1970, el acercamiento del curador denota un conservadurismo contrastante con la obra de Colo y la misión del museo. Estos trabajos ya han sido ampliamente reconocidos por estudiosos del medio como Deborah Cullen, y concentrarse solo en ellos era una apuesta segura. Al margen han quedado varios cuerpos de obra extensos y variados, que incluyen experimentaciones en pintura, dibujo, instalaciones y performances, así como la labor creativa que Colo realizó durante décadas como director de Exit Art, un respetado espacio alternativo de arte en Nueva York. Allí Colo desarrolló colaboraciones con artistas, bailarines y actores bajo el título de Trickster Theater.
La documentación fílmica de Superman 51 iba seguida de otros performances, en una compilación realizada por el propio artista. En uno, Colo remaba contra la corriente del río Bronx, montado en una canoa. En otro, caminaba por la ciudad con unas estructuras blancas de madera que empleaba para realizar esculturas efímeras. También se incluyeron impresiones fotográficas de algunas acciones.
En La pelea, dos personas empuñaban sendos bates de madera de béisbol y los chocaban en el aire con fuerza como si se tratara de un combate de espadachines. Tras varios golpes, uno de los bates se quebró. El ganador de la pelea, que casualmente fue Colo mismo, saltaba eufórico con su bate intacto tras una victoria tal vez sin mucho sentido pero indudablemente estimulante. El béisbol es el deporte más popular en Puerto Rico, importado desde Estados Unidos tras la ocupación colonial de 1898. Muchos jugadores boricuas han engrosado las filas del profesionalismo, incluidas figuras legendarias en el equipo de los Yankees de Nueva York. Es precisamente en el terreno deportivo donde los boricuas han podido tomar revancha de sus dominadores.
Papo Colo pertenece a un grupo de artistas puertorriqueños que buscó distanciarse de ciertas posiciones nativistas de la generación de 1950, sin dejar de ser nacionalistas. En lugar de restringirse a las expresiones tradicionales como la pintura o el grabado, encontró en el performance una herramienta de acción política simbólica que tenía una historia corta y no necesariamente reconocida por el canon. Desde los temas y los materiales hasta su presentación, todo gesto del artista significaba una postura concienzuda sobre su situación actual. Por ejemplo, su nombre real es Francisco Colón, pero en un gesto de descolonización decidió eliminar la n para no repetir el nombre del exterminador de indígenas americanos, Cristobal Colón. Asimismo, el empleo de la madera (listones, remos y canoas, estructuras y bates) hace referencia al bosque tropical de Puerto Rico, donde Colo realiza su más reciente proyecto.
Después que Exit Art clausuró sus puertas en 2012, Colo ha retomado el espacio natural como escenario y tema de su obra. Desarrolla una residencia en la reserva forestal federal de El Yunque en su natal Puerto Rico. Esto le permite combinar en un mismo campo de batalla sus dos preocupaciones actuales. La ecología le ha otorgado salvoconducto para que en esta área protegida por el Gobierno norteamericano, y por lo tanto usurpada a los puertorriqueños, puedan acceder los artistas locales e internacionales a través de su arte. Es una recuperación simbólica de un territorio escamoteado por Estados Unidos.
Por último, con motivo de la exposición, Colo realizó una serie de performances en la barriada de Chelsea, consistentes en limpiar obsesivamente un pedazo de acera en un día y una hora específicos de la semana. De este modo, develaba su interés en reorientar el papel del artista hacia las acciones micropoliticas por medio de las cuales los individuos pueden realizar cambios efectivos en el quehacer sociocultural y económico de su tiempo.
ELVIS FUENTES
