Exposición Individualsept 2016 - nov 2016· Por Alessandra Simões

Pablo Lobato

Museu de Arte do Río – MAR

Evocar por medio del arte; iluminar el medio camino entre lo que existe y aquello que no es posible percibir. Por fin, tocar el mundo, sin definirlo. Esta es la esencia de las obras reunidas en la reciente exposición individual del minero Pablo Lobato en el Museo de Arte de Río (MAR). Con cerca de cincuenta obras, y llamada De la naturaleza de las cosas - Pablo Lobato, la muestra propuso una reflexión sobre la constitución de las cosas y de las imágenes, señalando la singularidad de sus “naturalezas”. Videos, fotografías, instalaciones, objetos y una publicación tradujeron el deseo del artista de lidiar con la inmanencia y la experiencia de las cosas en estados de menor intervención y manipulación.

Con curaduría firmada por Clarissa Diniz, la exposición hace parte del programa expositivo y curatorial del MAR dedicado a artistas cuya obra se conoce poco en el eje Río-São Paulo. El programa apuesta, sobre todo, a artistas venidos de contextos de poca institucionalización y mercado, cuya producción estética ocurre al margen de la lógica social.

Exposición Individual: Pablo Lobato — imagen 1
Pablo Lobato. Muda (Melao, Pessego #1) [Muda (Melón, Durazno #1), 2016. Impresión mineral sobre papel de algodón, semillas de melón y durazno, moldura de madera, vidrio. 68 x 53 x 4 cm. (26 49/64 x 20 55/64 x 1 37/64 pulgadas).

En esta muestra, Lobato buscó enfocarse en como deconstruir flujos, dinámicas y situaciones cotidianos. Las obras tenían como línea temática quebraduras físicas, simbólicas, políticas y espacio-temporales, que buscaban sobre todo liberar los sentidos de los espectadores. Para eso, el artista problematizó las convenciones tradicionales, narrativas o vocaciones de la idea de totalidad. Exploró, por ejemplo, el lenguaje del cine, sin tener, sin embargo, la ambición de contar historias. Su objetivo era aproximar al visitante a experiencias que lo llevaran a otras formas de percibir.

En una de las obras, la instalación Expiração, el artista creó una especie de máquina para “expirar” (desarchivar y excluir) imágenes. Sabiendo que las escenas dejarían de existir al término de la exposición, el espectador vio aguzada su capacidad de percepción, y así fue más radical al experimentar la inmanencia, hasta que quedase apenas un único recuadro blanco y la reflexión sobre el lugar de la imagen en el mundo.

Expandiendo ese campo de investigación, Pablo Lobato presentó RUA (Calle), proyecto con indagación de fotografías que documentan pequeños momentos creados orgánicamente en los intersticios de los días de las ciudades, sin ningún tipo de intervención, como ramas que se amontonan después de la lluvia para crear “instalaciones naturales” o “ruinas”, en fin, obras que serían el resultado del tiempo, de lo natural.

El artista presentó el ensayo por medio de una publicación y objetos que derivaron de su indagación. Al apropiarse de esas situaciones preexistentes, y descartar propuestas definitorias, Lobato creó un conjunto de imágenes que cuestiona el papel del artista, y de la mirada, que a veces, son extremadamente impositivos y automáticos frente a las especificidades de la materia.

El artista también se apropió del concepto de infra-mince, creado por Marcel Duchamp, para forzar al visitante a lidiar no solo con las caras que se presentan horizontalmente sino con la lateralidad de las cosas, por menor que sea, como la de una hoja de papel, por ejemplo. Para eso, en la serie Frontlight, el artista fotografía outdoors por el ángulo lateral, transformando grandes estructuras en simples haces de luz.

Graduado en la Facultad de Comunicación y Artes - PUC Minas, Lobato se especializó en Cine. Por eso, antes de tener las artes plásticas como principal campo de actuación, su práctica artística se concentró en el cine. Hoy su investigación se orienta más hacia las sensaciones proporcionadas por determinadas materias y experiencias, que hacia lenguajes específicos. Fue uno de los creadores de Teia - Centro de Investigación Audiovisual, con sede en Belo Horizonte desde 2002. Actualmente se dedica a terminar el film Vientos de Valls, que deriva de una acción realizada en España en 2009, financiada por la Fundación John Simon Guggenheim de Nueva York.

La obra de Lobato se inserta en el panorama que caracteriza gran parte de la generación de jóvenes artistas brasileros, quienes acostumbran producir un diálogo casi indisociable entre audiovisual y artes visuales. La estrategia de aislar aspectos prosaicos del mundo y hacerlos sensibles es recurrente en su trabajo. Se trata de un corte en el sentido simbólico: la separación consciente emprendida entre lo que está incluido y lo que está excluido por el observador en un universo variado, estableciendo sentidos en aquello que está separado, haciendo sobresalir las cualidades del aislamiento en relación con el todo.

En sus obras, el artista provoca reflexiones críticas acerca de la imagen y del sonido como medios estéticos, sensibilizando al espectador sobre la relación de sus ojos (de todo su cuerpo) y de su presencia respecto al registro en general. Por sobre todo, Lobato evoca, mediante su arte, las profundidades del ser y del universo. Compone, así, una auténtica fenomenología estética.

ALESSANDRA SIMÕES

Pablo Lobato, por Alessandra Simões | artnexus