Miriam Medrez ha desarrollado desde 1984 una sólida carrera como escultora. Uno de los temas constantes en su obra es el cuerpo femenino. La artista mexicana emplea en esta instalación un lenguaje irónico, directo, ágil e inclusivo, repleto de matices escultóricos, con el que nos hace partícipes de sus propios pensamientos sobre la condición femenina y el papel de las mujeres en la sociedad.
Talla 0 es un jardín de lechugas y plantas carnívoras que cuelgan de hilos metálicos desde el techo de la galería hasta diferentes alturas sin llegar al suelo. La talla es una relación de las medidas corporales que inician desde la planta del pie y llegan hasta el vértice de la cabeza. En algunos países se trata de dimensiones sujetas a ciertas convenciones para indicar el tamaño relativo de las prendas de vestir dependiendo el género, la edad y el sistema continental.

Esta instalación propone al espectador participar de un debate frente al sometimiento de la talla corporal de las mujeres en una sociedad patriarcal. Dietas, ejercicios, comidas insípidas, son algunas de las continuas restricciones que el género femenino ha normalizado, como parte de una serie de aspectos que van ligados a su presencia y su correspondiente aceptación por parte de los varones.
Las maneras en que las mujeres compiten por su lugar en el mundo ha sido el recurso principal desde el cual Miriam Medrez se ha tenido que asumir no solo como artista, sino como mujer. La propuesta de Talla 0 inicia desde la taxonómica y morfología de las lechugas hasta su fantástica transformación en plantas carnívoras.
Miriam Medrez elabora de una manera muy particular este ámbito de competencia y diversidad a través de este proyecto escultórico, el cual está conformado por una serie de lechugas confeccionadas con tela, hilo y alambre, las cuales integran un jardín flotante. Estas hortalizas conviven junto a algunas plantas carnívoras, transgrediendo la supuesta domesticación de esta pequeña huerta. Esta obra identifica el frágil equilibrio entre el bienestar y el malestar de los procesos alimenticios de las mujeres.
Las lechugas no solo son un vegetal muy popular en todas las regiones del planeta, sino que además su consumo indiscriminado caracteriza su preferencia sobre cualquier otra verdura, fruta o tubérculo con un aporte más elevado de calorías. Su ligereza y su alto contenido de agua mantienen su fugacidad en el organismo, como uno de los factores desde los cuales podemos mantenernos sanos, e incluso llegar al extremo de afectar nuestra salud con padecimientos como la anorexia o la bulimia. Estos problemas de salud, en su mayoría, están relacionados con un conflicto social de connotaciones psicológicas frente a la desigualdad de género.
Al observar la instalación podremos distinguir que ninguna lechuga es similar a otra, cada una de las plantas tiene su propio espacio, son únicas y diferentes. Esta dimensión creativa nos permite identificar una propuesta artística crítica conformada por múltiples metáforas visuales y espaciales presentes en la instalación Talla 0.
Esta pieza escultórica, al igual que las lechugas, está compuesta de varias capas que nos posibilitan abordar la idea de la corporalidad, desde el derecho a la diferencia, con el propósito de construir un conjunto plural de objetos escultóricos, de ideas y de tensiones a través de la ironía.
El tiempo, el espacio y la materia son tres de las herramientas más importantes utilizadas por Medrez en la instalación Talla 0, proponiendo un espacio temporal donde cohabitan la vida diaria y la creación artística, desde las cuales convergen la salud física, el mundo vegetal, la alimentación y las actividades domésticas frente a la estandarización de los cuerpos femeninos a través de la materialidad de la escultura.
La ausencia del cuerpo femenino en Talla 0 es sustituida por las lechugas, cuya presencia en la obra nos manifiesta la necesidad de existir y alimentarnos. Negando la naturaleza del disfrute de los alimentos diarios, convirtiendo el acto de comer en una acción genérica de sobrevivencia desde la cual el cuerpo debe mantenerse disciplinado, delgado y esbelto por sobre todas las cosas.
La independencia femenina se ha modificado desde la modernidad y es necesario romper nuevas fronteras, las cuales no están cimentadas solamente en el factor económico o en tener un cuarto propio, como escribió Virginia Woolf en 1929. En este sentido, la instalación Talla 0 es una propuesta muy sutil acerca del contexto social contemporáneo en el cual se ven inmersas las mujeres. Esta obra propone reflexiones en torno a nuestro derecho a tener una talla propia: un cuerpo diferente que se pueda ubicar en cualquier lugar.
ROCÍO CÁRDENAS PACHECO
