Macaparana es el nombre de un artista pernambucano, de conducta visual guiada por el orden geométrico, que desde la década de los ochenta renueva su vocabulario siempre movido por una razón plástica que aviva la vertiente constructiva en el arte brasilero. Producción importante en muestras nacionales o internacionales, su investigación visual trae en el sesgo constructivo de sus propuestas un elemento articulado históricamente con las pautas de una geometría de personalidad latinoamericana, de regla y compás.
Recientemente tales creaciones encontraron un nuevo punto de afirmación en la muestra Macaparana, organizada por la Dan Galeria en São Paulo. La gran muestra, presentada entre junio y julio, reunió cerca de cincuenta obras en madera pintada, en técnica mixta sobre cartón, en acero inoxidable y también en pigmento y tinta acrílica, obras que mostraban el itinerario de su producción actual.

Creador de un vocabulario que convive con la marca compositiva generada por la consciencia geométrico-conceptual de Torres García, Alfredo Volpi, Willys de Castro, Hércules Barsotti, Antonio Maluf, entre maestros formadores y colegas de convivencia, Macaparana persigue una inventiva que singulariza sus creaciones hace más de tres décadas.
El contorno expositivo de tales creaciones integra un panorama constituido por memorables intervenciones en espacios históricos y consagrados del arte brasilero como el Museo de Arte de São Paulo, el Museo de Arte Brasilero, la Bienal de São Paulo y la Pinacoteca del Estado.
Para la muestra reciente, Macaparana reafirmaba el tiempo de madurez de las obras, la estructuración de recortes geométricos y el raciocinio del trabajador que sienta las bases de su comprensión de la materia sobre el dominio de un oficio de práctica permanente y silenciosa.
En las obras expuestas, en incursiones por las vertientes geométricas de una calculada composición formal –que establece silenciosa y solemne interlocución con el legado neoconcreto de origen constructivo–, los colores, las grietas y los recortes en los soportes hacían historia.
Entre las creaciones, el díptico Sin título, de 2014, en pigmento y tinta acrílica sobre placa, anunciaba la disposición del amarillo, que, surgiendo como dato constructivo, adquiría consistencia como materia consagrada prácticamente por su propia existencia químico-física.
Ese amarillo que acomodaba finas líneas negras de tránsito milimétrico y regular en su superficie, creando zonas cuadrangulares en las dos piezas, estaba atravesado por tales trazos, hasta las márgenes de su propia bidimensionalidad, sin interrupción ni corte dado en los ángulos del límite físico del plano, doblando así las esquinas de la placa en dirección al reverso del soporte.
Otra obra que se destacaba en el recorrido de la muestra, la pieza Sin título, de 2012, en técnica mixta sobre cartón, traía aquí el trazo blanco casi continuo sobre fondo negro interrumpido por matrices geométricas circulares, llamando a la razón estructural el vaciado campo pictórico.
Cabe comentar que en el catálogo de la muestra (que se puede consultar en la dirección electrónica de la galería) se destacaba una consistente cronología, organizada por el historiador cubano Osbel Suárez para la presentación al público del artista y su obra.
La cronología en edición electrónica –que debe entenderse como de acción formativa de la muestra–, derivada de la extensa investigación del autor sobre la vida y obra del artista, aproximaba la creación de Macaparana al investigador de arte latinoamericano. Es un documento resultante de una criteriosa base de composición biográfica y contacto con su creación.
También se destacó, junto con la muestra, el lanzamiento del libro Macaparana, con textos de Ferreira Gullar y Theon Spanudis, además del ensayo y cronología de Osbel Suárez, en edición que registra obras realizadas en más de tres décadas de incesante trabajo de investigación.
Casi ineludible en la trayectoria de este pernambucano, la primera muestra de su creación, realizada en la Galería Denise René, en el Boulevard Saint-Germain, París, en 2011, ya esbozaba un avanzado reconocimiento a su clara vocación constructiva en clave autoral. Otra muestra reciente, en marzo pasado, en la misma galería, reanudó la asociación y suscitó gran interés, según se deduce de la repercusión local.
De la trayectoria de Macaparana conocemos una figuración que encontró sus primeras exposiciones públicas en Recife, capital pernambucana que acogió y formó a tantos artistas en sus instituciones. Cuando se mudó a Río de Janeiro, y luego a São Paulo, itinerario recurrente en el arte brasilero, descubrió un circuito que afirmaría su geometría recontada.
Actualmente la razón constructiva establece nuevos frentes de trabajo en la obras del artista accionando formas de articulación e hibridación entre lo tridimensional y lo bidimensional en composiciones asimétricas, sin olvidar el protagonismo de la línea en todo el proceso.
Dado el reconocimiento del pensamiento estructural de sus creaciones, hecho que lo singulariza en el arte brasilero contemporáneo, es cierto que por la reafirmación de su insistente tesis en el orden visual y rimado de composiciones formales, de una geometría de autor, Macaparana, con su estilo particular, marca un espacio de evidente consistencia en la geometría latinoamericana.
CLÁUDIA FAZZOLARI
