Jorge Macchi

Still song (Aún es canción), 2005. Esfera de espejos, placas de yeso y tubos fluorescentes. 600 x 800 x 360 cm (236 7/32 x 314 61/64 x 141 47/64 pulgadas).*

Exposiciónsept 2016 - nov 2016· Por Viviana Saavedra

Jorge Macchi

En el MALBA

Jorge Macchi (Buenos Aires, 1963) presentó su primera muestra antológica en Argentina. La exposición reunió cerca de sesenta obras realizadas entre 1990 y la actualidad. “El título Perspectiva, como sustituto de la palabra retrospectiva, remite a una mirada que va desde el presente hacia el pasado personal y vivencial del artista. También refiere formalmente al arte de reproducir la forma y disposición con que los objetos se manifiestan a la vista y evoca una constante en la obra de Macchi: la tendencia que tiene lo real a deshacerse y el carácter ficticio de los signos que pueblan el mundo”, explica el texto de presentación.

Exposición: Jorge Macchi — imagen 1
Monoblock (Monobloque), 2003. Papel. 65 x 45 cm (25 19/32 x 17 23/32 pulgadas).*

El recorte temporal, con inicio en los años noventa, coincide con cierto desvío en el trabajo del artista. En la charla brindada en el MALBA con motivo de la inauguración de la muestra se refiere a este cambio. En los primeros años de su producción artística pensaba cada obra realizada como un ente autónomo: “sin dependencia una de otra, como objetos trasladables que podían ocupar un lugar u otro, colgarse indistintamente en una pared u otra”. En los años noventa todo cambia: viaja a Europa por primera vez y recorre diversas exposiciones. “Lo que pasaba en esas muestras no pasaba en los objetos individualmente”, comenta, “los objetos no eran autónomos, sino que justamente lo importante de la muestra estaba pasando en el espacio intermedio entre esos objetos; para mí eso fue un descubrimiento increíble… fue muy clara esa idea de empezar a tener la necesidad de establecer uniones entre los objetos que participaban de una muestra, que la obra no era el objeto sino el espacio intermedio, el espacio que los separaba, el espacio que el espectador habitaba”. En el momento de mostrar Perspectiva, Macchi evita una acción lineal, cronológica, monta cierta estructura narrativa en la que contempla minuciosamente el juego entre las obras y los intermedios, en la que la parte está íntimamente relacionada con el todo, llevando al espectador a mantenerse en un movimiento constante, expansivo, casi ilimitado. Recorrer la muestra no resulta ser un peregrinaje desde un punto de partida a un punto de llegada, sino inmersión en el acontecimiento que dispara una red infinita de relaciones.

Exposición: Jorge Macchi — imagen 2
Jorge Macchi y Edgardo Rudnitsky. From here to eternity (De aquí a la eternidad), 2013. Video-instalación en dos canales, con tres canales de sonido, en loop. Dimensiones variables. *

 Siempre fue necesario establecer divisiones en pos de clasificar las cosas para poder aprehenderlas: los mapas para alivianar la carga de enfrentarse a múltiples conexiones, las noticias para mantener los direccionamientos en el control de la información. En esa misma línea, en la de otorgar a cada cosa un lugar definido, se ha dicho que el arte de Jorge Macchi es intermedio, juzgando por lo más evidente: la utilización y combinación de distintos medios (cine, música, objetos, pintura, textos). Pero lo intermedio en el arte de Macchi es el momento mínimo en que lo real se disuelve y prolifera simultáneamente, tanto en el tiempo imperceptible entre una nota musical y otra como entre los recortes de palabras, las hendiduras de los mapas, la imagen fantasmal del doble, o en la intención de manejar el azar. El arte aquí sigue escapando del sistema de saberes y valores dominantes, huye saludable demorando la llegada de un universo simbólico invariable. Lo que se da a la luz es un excepcional y revelador entreacto que interrumpe la representación. Desaparece toda estructura narrativa, no hay racconto ni flashback, las conexiones se arman solo de forma intuitiva.

 Macchi insiste en alejarse de la idea de su arte como conceptual (más precisamente, se lo ha etiquetado como neoconceptual); ubica siempre su punto de partida en la imagen. ¿Y qué sucede en ese otro espacio intermedio, en el ínterin entre la imagen y la concreción del objeto artístico? En el intervalo hacia la formalización se produce el acto estético, “tomar posesión de un segmento descubierto de lo real…”, decía el poeta Herbert Read en su obra Imagen e idea. Desbaratando el callejón sin salida del objeto encerrado en sí mismo, encriptado, el artista lo muda llevándolo a un estado de impasse, de compás de espera. El objeto se transforma en obra que se abre en esa demora. Curiosamente, el proceso se reproduce en el espectador, será el doppelgänger, un doble andante, un paseante que se detendrá primero ante el shock de la imagen, el primer misterio. Pero la contemplación inicial se convertirá en activación de la experiencia en presente, la mirada quedará suspendida en un punto ciego ante el enigmático despliegue de esos objetos reconocibles, habrá que abandonar la intención de codificar el acontecimiento.

Exposición: Jorge Macchi — imagen 3
En colaboración con David Oubiña. La flecha del Zenón, 1992. VHS. PAL-N. Animación. Duración: 1’ 20’’. *, 2003. Paper. 25 19/32 x 17 23/32 in. (65 x 45 cm).*

Tal vez la obra que se expone más abiertamente, en la que el espectador queda más expuesto, sea Still Song. En una pista de baile desierta iluminada al máximo, la esfera de espejos ha quedado detenida y sus destellos se han convertido en orificios que horadan el techo, el piso y las paredes, son pequeños y profundos agujeros negros de los que ninguna partícula material, ni siquiera la luz, puede escapar. Y tal vez este sea el rasgo de todo el conjunto exhibido en esta muestra; las obras impactan al modo de agujeros negros, ejercen una inevitable atracción, su fuerza genera un campo gravitatorio del que no se puede escapar.

 En obras como Monoblock y Speakers´Corner, la disección virtuosa de las páginas fúnebres de un diario en la primera, y de párrafos entrecomillados en la segunda, son delicadas autopsias en las que los cuerpos ya no están presentes, tampoco sus nombres. ¿Qué es entonces lo que mantiene unidas a las cosas? ¿Cuál es el mínimo de materia necesario para que las cosas se mantengan en pie? En su avance hacia los objetos, Macchi desencaja sus inserciones en el sistema de las clasificaciones y los vuelve clasificados, es decir, reciben una suerte de carácter secreto. La potencia del vacío progresa sobre la estructura última de las cosas, sustrae al límite la configuración que sostiene las cosas.

 Dos obras en video, La flecha de Zenón y De aquí a la eternidad, se ubican respectivamente al comienzo y al final del recorrido. Las ideas de comienzo y desenlace, como fundamentos de una expectativa por cumplirse, quedan suspendidas. El tiempo no es pauta de progreso, pero la engañosa trabazón de las reiteraciones en loop potencia la posibilidad de movimiento.

 “Todo lo que falta es lo importante”, declara la frase que ocupa la primera página del catálogo de la muestra. La expresión parece tener las dimensiones adecuadas para comprender todo el trabajo de Jorge Macchi. Es como una pancarta en la que se proclama que la materia, todo aquello que ocupa lugar en el espacio, todo lo perceptible, no es suficiente, aun cuando la materia ordinaria sea la materia prima para llegar a la obra. La energía oscura es invisible, pero está presente en todo el espacio, ocupa casi un 70% de la composición del universo y parece ser la causante de su constante expansión, mientras que la materia visible ocupa apenas un 5%. El universo de los objetos conocidos está enmarañado en ese misterio invisible, y el arte a veces puede irrumpir en esos intersticios intangibles que la realidad oculta, incluso provocar cierta expansión de la conciencia.

 “Del futuro hablaré más adelante”, dice un recorte de diario. La frase cierra el catálogo de Perspectiva. Un ejército de ojos ortopédicos pintados a la acuarela cubre bellamente sus tapas.

* Cortesía del Museo de Arte Latinoamericano de Bue-nos Aires – MALBA

VIVIANA SAAVEDRA

Escritora e investigadora de Arte Contemporáneo. Docente.

Jorge Macchi, por Viviana Saavedra | artnexus