Exposición Individualsept 2016 - nov 2016· Por Elvis Fuentes

Félix González-Torres

Andrea Rosen Gallery

La galería Andrea Rosen de Chelsea presentó una exposición de retratos lingüísticos de Félix González-Torres curada por las artistas Julie Ault y Roni Horn, que luego se presentó en las galerías Massimo De Carlo, en Milán, y Hauser & Wirth, en Londres. Esta es la primera personal de González-Torres en la galería que representa su legado desde el 2000. En los últimos años, Andrea Rosen había optado por realizar muestras en las que pareaba al cubano con artistas como Joseph Kosuth, Agnes Martin, On Kawara y la propia Roni Horn. Este gesto fue significativo dado que González-Torres ha sido reconocido uno de los artistas más influyentes de las últimas décadas del siglo XX y llegó a representar a Estados Unidos en la Bienal de Venecia, siendo solo el segundo (junto a Robert Smithson) en obtener ese honor después de fallecido.

Exposición Individual: Félix González-Torres — imagen 1
Félix Gonzalez-Torres. Sin título (Retrato de Julie Ault), 1991. Pintura en la pared. Las dimensiones varían con la instalación. ©The Felix Gonzalez-Torres Foundation. Cortesía Andrea Rosen Gallery, Nueva York.

El espacio que al comienzo podría parecer vacío para el espectador, de pronto advertía que ningún objeto o imagen obstruía la vista, y naturalmente esta ascendía con la sugerencia de la iluminación hasta llegar al borde en que la pared se toca con el techo. Allí se encontraba la huella silenciosa del artista como una especie de friso letrado. Se trataba de una selección de sus conocidos “retratos lingüísticos”, que consisten en una franja de longitud variable de acontecimientos y fechas que en algunos casos se manifiestan sobre un fondo de color. Por la distancia, lucen como cintillas impresas, pero perfectamente legibles. En el texto aparecen las referencias del año y alguna palabra o grupo de ellas, relacionadas con ciertos sucesos de importancia para la persona retratada. González-Torres realizó un total de dieciséis de estos retratos entre 1989 y 1994, el primero un autorretrato, que expuso originalmente en el Museo de Arte de Brooklyn en 1989. Había un retrato por sala; o en algún caso comenzaba brevemente en una sala para continuar en la siguiente. De manera que cada sala se convertía en una especie de monumento a la memoria del retratado.

Como muchas de sus obras, los retratos consisten en una serie de parámetros que incluyen características ideales que González-Torres especificaba en un documento o contrato que guía las decisiones del propietario o, en el caso de préstamos, del curador, dejando espacio para ajustes y reinterpretaciones. González-Torres específicamente tituló sus obras Sin título y añadía un paréntesis con el nombre del sujeto. El hecho de que Ault, quien editó una extensa monografía sobre González-Torres, junto con Horn fueran amigas cercanas, debió ser determinante para que su autorretrato figurara en la sala más prominente. Siguiendo los parámetros de la obra, utilizaron un color plateado y una tipografía llamada Trump Medieval, en negritas y cursivas. En su retrato, junto a su año y lugar de nacimiento –1957, Guáimaro–, desfilaban hechos históricos de grandes repercusiones en su vida personal, desde 1980 Mariel hasta 1986 Group Material, el colectivo de arte gracias al cual empezó a darse a conocer en la escena artística neoyorquina.

Las franjas de texto a la altura de los frisos recuerdan el uso de este en la arquitectura conmemorativa, donde se reseñan las hazañas del héroe. Siendo un inmigrante desde temprana edad y habiendo vivido en España y Puerto Rico hasta establecerse definitivamente en Nueva York en la década de 1980, muchas de las obras de González-Torres pueden interpretarse como reflexiones sobre el tema de la memoria y su fundamental apego a la palabra escrita. Para ello revisó la significativa tradición memorialista, mayoritariamente neoclasicista y conservadora, de la cultura occidental. Algunas obras tempranas realizadas en Puerto Rico o al llegar a Nueva York tomaron la forma de combinatorias de imágenes fotográficas de estatuas de mármol con textos que comentaban sobre dicha imagen. Asimismo, en una serie de fotografías presentaban los textos que están inscritos sobre planchas de mármol en conexión con la escultura de Teodoro Roosevelt que está justo fuera del New York Museum of Natural History.

En la serie de retratos lingüísticos, sin embargo, González-Torres llevó esta reflexión a la extrema abstracción de despojar al texto de toda referencia visual, salvo las derivadas del propio texto impreso. Aunque en esta pequeña gama de posibilidades (tipografía, color del texto y del fondo, tamaño, colocación), el artista encontró un vocabulario parco, con lo cual obligaba al espectador a traer a la galería sus propias imágenes relacionadas con los hechos en cuestión.

En el comunicado de prensa, la galería explica que el proceso de creación del retrato comisionado implicaba un diálogo entre el artista y el retratado, puesto que a la lista de hechos personales que este proporcionaba, González-Torres le añadía sucesos de orden público, destacando de este modo el efecto sustancial que lo público tiene en lo privado. Asimismo, en las sucesivas ocasiones en que uno de los retratos es presentado, como sucede con gran parte de las obras de este artista, se pueden incluir nuevas fechas o sustraer otras, introduciendo el cambio permanente como algo inherente a la naturaleza misma de la obra de arte.

ELVIS FUENTES

Félix González-Torres, por Elvis Fuentes | artnexus