Exposición Individualsept 2016 - nov 2016· Por Graciela Kartofel

Fanny Sanín

León Tovar Gallery

La simetría de Fanny Sanín tiene características peculiares. La exposición así titulada –Simetría–, que abarca casi cuatro décadas de realizaciones, manifiesta que de obra a obra, la artista supera el contenido habitual de esta palabra. Fanny Sanín atiende a la geometría interna de cada una de sus pinturas pero lo logra evitando la reiteración. “Dicen que me he basado en la arquitectura porque vivo en Nueva York…, o que mi trabajo está relacionado con lo precolombino. Puede que sea inconsciente. Mi lenguaje no tiene relación con la realidad, es solo un lenguaje”. Realiza estudios en acrílico sobre papel. Estos le pueden llevar días, semanas y hasta un mes. En ellos busca la unidad que quiere transmitir en las pinturas. Cada estudio está numerado y fechado con el orden que la caracteriza. Hasta resolver los estudios es que pasa a la tela. No pinta directo, no tiene ayudantes, no quiere que nadie entre cuando ella está pintando. Y una vez que la pintura está terminada, le gustaría que no se venda sino poder mostrarla. 

Exposición Individual: Fanny Sanín  — imagen 1
Fanny Sanín. Acrylic No.5 (Acrílico No.5), 1983. Acrílico sobre lienzo. 152.4 x 182.9 cm (60 x 72.01 pulgadas). Fotografía: Jim Strong. Cortesía: Leon Tovar Gallery.

Fanny Sanín nació en Bogotá (Colombia). Es una de las figuras claves de la Abstracción Geométrica latinoamericana e internacional. En su país de origen realizó sus estudios de arte y un máster en la Universidad de los Andes. Aparte de estos estudios, se especializó luego en Grabado, Diseño Gráfico e Historia del Arte en la Universidad de Illinois, y en la Chelsea School of Art, en Londres. Vivió en Monterrey (México) en dos diferentes ocasiones y está radicada en Nueva York desde 1971.

Puede uno referirse a distintas etapas de la artista: expresionismo abstracto, pintura gestual, hard edge, las bandas, la simetría y la abstracción geométrica. Algunos de estos momentos se tocan en sus aristas de calendario, y otros son totalmente separados. En la exposición Simetría coinciden lo emocional y lo racional de manera consistente. Cada obra está organizada en una relación de planos, formas y colores. No solo en cuanto al pasaje del expresionismo abstracto a la abstracción geométrica –con cierto concretismo– hace Fanny Sanín grandes cambios. En Londres descubre algo que va a marcar su trabajo definitivamente: la monumentalidad y los colores planos de Ellsworth Kelly, entre otros artistas que así desarrollan su trabajo. Y a partir de entonces Fanny Sanín comenzó a usar menos materia, fue dejando las texturas y las veladuras. Los años setenta son clave en su trabajo; pasa del óleo al acrílico, con lo cual puede aplanar más el color, dejar de lado distracciones matéricas y concentrarse cada vez más en la geometría.

Ella se siente más cómoda en pinturas de gran formato. La exposición en este amplio espacio ofrece al espectador la adecuada experiencia para observar el rigor emotivo y la geometría que las obras de Fanny Sanín aportan. Hay estampas recientes y las imágenes son poderosas; distan mucho de ser versiones de sus pinturas, son creaciones independientes de composiciones a cuál más original. En ambas técnicas, bandas y entrecruzamientos, rectángulos, cuadrados y triángulos, líneas de diversos espesores, dialogan en composiciones diferentes. Cada una de estas manifestaciones de la geometría actúa como vínculos y separadores y/o como diversos estadios espaciales. En la composición hay predominio de la verticalidad, como lo hay de su sentido contrapuesto. Conjuntos de formas que se cruzan en el centro de algunas obras manifiestan sitiales, altares, núcleos en los cuales la obra es ofrenda de sí misma. O más bien debería decirse que la artista concibe a través de la geometría una ofrenda para la simetría, y viceversa. Pirámides truncadas, rectángulos atravesados, triángulos irrumpiendo en rectángulos, son parte de las composiciones creadas por Sanín.

El color y sus registros son sumamente importantes en la obra Fanny Sanín. Hay obras de siete colores y algún tono. Hay una presencia importante de los rojos y los verdes ampliamente elaborados. El color negro tiene importancia y su presencia es frecuente, pero no así el blanco, que la artista cubre sin interés de usarlo. Sin que el color sea psicodélico, instiga el movimiento. Ella desarrolla paletas frías y cálidas, tanto en los agrisados como en los apastelados. En esa organización que Fanny Sanín desarrolla en sus estudios –por cierto maravillosos y que son obras en sí mismas– busca expresar una geometría no fría ni rígida sino de una emoción estructurada en los diversos elementos geométricos. En Acrílico número 5, de 1983, la composición es compleja. También sucede en otras obras de la artista que lo más pesado está en la parte superior del cuadro, o que formatos similares se desglosan en varias partes de la pintura. Se imprimió un buen catálogo que todo coleccionista debe tener.

GRACIELA KARTOFEL

Fanny Sanín, por Graciela Kartofel | artnexus