Exposición Individualsept 2016 - nov 2016· Por Alessandra Simões

Fabio Miguez

Galería Nara Roesler

Obras sobrias, sin embargo enérgicas en el principio de su construcción, son las características principales del trabajo del artista Fabio Miguez, tal y como dejó ver la exposición Atalhos (Atajos), que reunió obras de pequeña escala, pinturas de grandes dimensiones y maletas.

El conjunto de obras presentado en Atajos es un ejemplo importante de las investigaciones recientes de Miguez. La cohesión entre las telas de 40 x 30 cm o 30 x 24 cm reside en la estructura pictórica basada en pinturas de artistas que él cita abiertamente en su trabajo, como Agnes Martin y Henri Matisse. Si sus primeros trabajos se caracterizan por fuertes pinceladas, por la técnica mixta y la abstracción gestual, influenciados por el neoexpresionismo alemán y por el pintor norteamericano Philip Guston, en la dos últimas décadas el artista dejó de lado el exceso de materiales, optando por una retención y un aplanamiento, obtenidos mediante finas capas de superficies opacas, componentes visuales esquemáticos y una paleta de blancos, azules, corales y verde mar.

Exposición Individual: Fabio Miguez  — imagen 1
Fábio Miguez. Esquina Azul, 2016. Óleo y cera sobre lino. 40 x 30 cm (15 3/4 x 11 13/16 pulgadas).

El título Atajos viene de una película de Robert Altman, basada en los cuentos de Raymond Carver, que retratan pequeñas historias independientes, que forman un todo cohesionado y complejo. La idea transportada al universo del artista revela los pasajes entre las pinturas que conservan la noción de corte, talla, incisión, aspectos a los que se atribuye cierta unión.

Miguez siempre produjo trabajos pequeños y trabajos mayores. Son sketches rápidos que le permiten ampliar el vocabulario de manera más rápida que en los trabajos mayores. Los Atajos cuentan pequeños hechos pictóricos, flashes de colores inesperados y temas huidizos y fugaces, desarrollados con variados grados de atención. La intimidad de la escala y la aparente simplicidad de los trabajos exigen un reconocimiento complejo y no una definición determinista.

La exposición también incluye un nuevo trabajo de la serie Maletas: continuaciones en formato tridimensional de su investigación en pintura. Estas Maletas son planos modulares que se abren, formando composiciones variadas dependiendo de su disposición. La producción escultórica del artista revela su formación como arquitecto. Semejantes a plantas arquitectónicas, elevaciones y cortes, las obras se expanden y se contraen con el movimiento de las superficies pintadas y, cuando están totalmente abiertas, semejan la planta de una pequeña ciudad.

En estas obras, asuntos de espacio y nivelación se tratan de manera diferente a lo visto en las pinturas del artista. En un arreglo combinatorio, colores, planos de superficie y textos sufren repeticiones, reflejos y ligeras permutaciones, permitiendo que aquello que en la pintura solo puede ser expresado en la superficie de la tela, se desdoble y exista en forma de ejercicios simples, pero divertidos para los ojos y la mente del observador.

Nacido en 1962 en São Paulo, Fabio Miguez todavía vive y trabaja en la ciudad. El artista participó en la Bienal Internacional de São Paulo (1985 y 1989), en la Segunda Bienal de La Habana (1986), en la 3a Bienal Internacional de Cuenca (Ecuador, 1991) y en la 5ª Bienal del Mercosur (Porto Alegre, 2005). Su trabajo fue presentado en las retrospectivas Bienal Brasil siglo XX (1994) y 30 x Bienal (2013), ambas realizadas por la Fundación Bienal de São Paulo, así como en exposiciones individuales en el Centro Universitario Maria Antonia, el Instituto Tomie Ohtake, la Pinacoteca del Estado y el Centro Cultural São Paulo, todos en esa ciudad.

Una etapa decisiva en su carrera ocurrió entre 1983 y 1885, cuando hizo parte del Atelier Casa 7, junto con Carlito Carvalhosa (1961), Nuno Ramos (1960), Paulo Monteiro (1961) y Rodrigo de Andrade (1962). Este momento detona la realización de obras en grandes formatos, con pinceladas amplias y colores fuertes. Luego, el artista realiza, al final de los años ochenta, telas abstractas cargadas de materia pictórica, que tienden al monocromatismo, utilizando tonos rebajados.

En las telas producidas a mediados de los años noventa, los planos de fondo pasan a ser, con frecuencia, grandes áreas grises o blancas, y el artista explora la disolución del pigmento y la intensificación de los colores. Hasta en su producción fotográfica prevalece este procedimiento, como muestra la serie Deriva, realizada entre 1993 y 1994, que presenta paisajes de un rincón de la playa, en los que los accidentes geográficos y los cuerpos sólidos son presentados en medio de una atmósfera nebulosa.

El fundamento del trabajo de Miguez siempre fue la investigación de la pintura, desde la década del ochenta hasta su producción actual, con diálogos con diversos artistas como Jasper Johns, De Kooning, Mira Schendel e Iberê Camargo. Transitando entre neoexpresionismo, minimalismo, abstracción y constructivismo, su trabajo parece afirmarse sobre las constantes dudas e indagaciones, no apenas sobre la pintura como medio artístico, sino sobre el papel del arte en sí. La fuerza de su obra reside justamente en la constante duda existencial del propio arte.

ALESSANDRA SIMÕES

Fabio Miguez, por Alessandra Simões | artnexus