Exposición Individualsept 2016 - nov 2016· Por Verónica Flom

Emilio Chapela

Henrique Faria

La tercera exposición individual del artista mexicano Emilio Chapela (n. 1978) en la galería Henrique Faria tuvo una segunda sede en el Hotel Americano de Chelsea, durante la semana de Frieze. La muestra abreva de las investigaciones llevadas a cabo en los célebres laboratorios Bell de Holmdel (Nueva Jersey), que albergaron 6.000 ingenieros e investigadores (ocho premios Nobel) en un espacio de 185.000 metros cuadrados. Luego de su época de esplendor, el edificio permaneció abandonado por dieciséis años. La exposición de Chapela se compone de esculturas, instalaciones sonoras y objetos encontrados allí, mientras que en el Hotel Americano se proyectó The Space Around (2016), un año entero de documentación en torno al emblemático edificio de Holmdel.

Exposición Individual: Emilio Chapela — imagen 1
Emilio Chapela. No pain, No Brain (Sin dolor, sin cerebro), 2016. Vista de instalación. Fotografía: Arturo Sánchez. Cortesía del artista y Henrique Faria, New York.

Una particularidad de los Bell Laboratories fue la serie de colaboraciones con artistas de renombre en disciplinas varias como música, cine, animación e infografía, que incluyen a John Cage, Robert Rauschenberg y Laurie Spiegel, quien a mediados de 1970 realizó allí su obra The Expanding Universe. Junto a la música original de Esteban Chapela, estos sonidos integran el video The Space Around, centrado en la Horn Antenna de Holmdel, de 50 pies (15,24 metros) de largo y elaborada con 80 toneladas de aluminio puro. Gracias a esa antena se descubrió la luz fosilizada que hizo avanzar la teoría del Big Bang y se probó que el universo está en expansión. El video muestra la evolución de la Horn Antenna, desde un instrumento científico revolucionario hasta una ruina olvidada.

El trabajo de Chapela registra el abandono del laboratorio, que ahora existe apenas como cápsula del tiempo para un sueño de progreso tecnológico desvanecido: esculturas producidas, objetos apropiados. Entre ellos, la serie de pizarrones Do Not Erase (2016), que permanecen intactos a pesar del paso del tiempo. En uno de ellos se encuentra escrito el título de la muestra No Pain, No Brain, alusión al dolor y al esfuerzo inherentes al trabajo intelectual. El propio Chapela observa que “lo único que hoy podemos asegurar acerca de las computadoras es que no pueden sentir dolor”.

Bell Nobel Prizes (2016), que acaso sea una reflexión sobre la inteligencia artificial, se compone de ocho cerebros en resina y silicio por los ocho premios Nobel que ganaron los científicos de la empresa. Quizá el resultado más importante que produjo investigación alguna en Bell Labs sea el transistor, compuesto por silicio (un pariente atómico del carbón que compone nuestro cerebro), utilizado en las computadoras y los celulares hoy en día. Bell Nobel Prizes sugiere la idea de que en el futuro las computadoras podrían pensar como humanos y, quién sabe, ganar un premio Nobel. En esta misma línea especulativa tenemos Silicon-based Proteins, una serie de esculturas que representan esquemas químicos de una potencial aleación del silicio con oxígeno, hidrógeno y nitrógeno para crear vida.

El interés del artista por los elementos y por el paso del tiempo se hace evidente una vez más en Bismuth-Cast Polyhedron (2016), esculturas que refieren al tiempo en escalas grandes. El bismuto es un metal sumamente estable, que no se descompone en ningún otro y que probablemente sobrevivirá al universo.

Chapela proyecta hacia el futuro, aunque su trabajo tenga un ojo puesto en el pasado. La obra Semitransistor (2016) reúne de forma aleatoria conductores, aislantes y semiconductores, tentativas fallidas de crear un transistor funcional. Son esculturas en homenaje a los intentos que no funcionaron pero que tallaron el camino para la creación del primer transistor desarrollado por Bell Labs en 1947, catalizando la revolución digital.

Entre un invento y su abandono, entre el monumento y la ruina, la exposición de Chapela es una meditación extendida acerca de la tecnología en nuestra sociedad y de su papel en el desarrollo del mundo. Desde la epistemología, No Pain, No Brain explora nuevas lecturas acerca de cómo la investigación tecnológica influye en nuestra vida cotidiana, haciendo foco en su relación con el arte y con el tiempo.

VERÓNICA FLOM

Emilio Chapela, por Verónica Flom | artnexus