Color en tres

Elizabeth Cemborian. Santa Lucía 2, 2016. Tablones de MDF y vinil laminado impreso en tinta ecosolvente. Dimensiones variables.

Colectivasept 2016 - nov 2016· Por Katherine Chacón

Color en tres

La Caja. Espacio de investigación visual. Fundación Cultural Chacao

La exposición Color en tres reunió a tres artistas venezolanas contemporáneas en torno al tema convergente del color. Elizabeth Cemborain (Caracas, 1959), Marylee Coll (Caracas, 1957) y Lourdes Peñaranda (Maracaibo, 1964) fueron las creadoras seleccionadas por Susana Benko, curadora de la muestra, para ofrecer una aproximación a este elemento básico de la expresión visual, y tratarlo desde una perspectiva contemporánea que diera cuenta de la experimentación en diversos medios y materiales y que, al mismo tiempo, se planteara relaciones con el contexto desde diversas perspectivas. La exposición fue realizada especialmente para ser colocada en el espacio abierto de La Caja, y las obras exhibidas, todas de gran formato, desplegaron su capacidad de ser, además, acontecimientos espaciales.

Elizabeth Cemborain presentó la pieza Santa Lucía 2, consistente en tablones de MDF y vinil laminado impresos en tinta ecosolvente, realizada en 2016. Surge del video titulado Santa Lucía, en el que la artista hizo un registro filmado de algunas calles pintorescas de la ciudad de Maracaibo, caracterizada por el colorido de su arquitectura tradicional. El video reproduce vistas de las calles tomadas desde un vehículo automotor. En un momento, las imágenes comienzan a acercarse y a distorsionarse. De este modo, las vistas regulares se van deconstruyendo en segmentos rectangulares cada vez más grandes y menos referenciales, hasta llegar a la simple sucesión de planos de color absoluto. Como bien lo señala Benko en el texto del catálogo, el procedimiento de Cemborain “consiste en ir de lo general a lo particular: si mayor es el acercamiento, mayor es el grado de abstracción de la imagen”. La obra Santa Lucía 2 está formada por varios de estos fotogramas impresos.

Colectiva: Color en tres  — imagen 1
Marylee Coll. Colorama, 2016. Instalación con cintas de nylon. 244 x 976 x 30 cm (96 1/16 x 384 1/4 x 11 13/16 pulgadas).

Siguiendo su línea de trabajo, Cemborain ha creado un paisaje, si entendemos el género como una representación mediada del entorno. Es un paisaje sintético, hecho de franjas, pero donde el color expresa los tonos, a veces evidentes, a veces soterrados, de la ciudad. Siendo arquitecto de formación, la mirada de Cemborain va a las estructuras que pueblan el paisaje urbano y que promueven el juego dinámico de colores. La rapidez de la urbe contemporánea, ese mirar fugaz, continuo, que se percibe desde un vehículo o un tren, forma parte también de su representación, que, de hecho, la congela. En su resolución, Santa Lucía 2 nos recuerda los tablones de Alejandro Otero, solo que la obra del maestro venezolano estaba imbuida de los problemas propios de la estética modernista.

Marylee Coll intervino en la exposición con la pieza Colorama (2016), extensa instalación (976 cm de largo) dispuesta a manera de panel y hecha con cintas de nailon. Siguiendo las indagaciones que viene adelantando en los últimos años, Coll recurre a las cintas de nailon impresas en bandas de colores con las que se fabrican las sillas de playa. Este material le permite hacer obras que en cierto modo parodian las resoluciones formales de las piezas propias de la tradición abstracto-geométrica. Al utilizar un material industrial, Coll toma distancia de las obsesiones formalistas de la autorreferencialidad abstracta. A diferencia de piezas anteriores, en las que la artista construía planos de formato geométrico que forraba con estas cintas, en Colorama, Coll las utiliza para tapizar una larga pared, creando capas superpuestas. “Este formato horizontal conforma, justamente, un Colorama […] término que la compañía Kodak utilizó para referirse a las alargadas fotografías proyectadas desde el balcón este del Gran Terminal Central de Nueva York”, apunta Benko. 

Colectiva: Color en tres  — imagen 2
Lourdes Peñaranda. Venezuela sin título, 2016. 140 guacales amarillos, azules y rojos. 100 x 120 x 560 x cm (39 3/8 x 47 1/4 x 220 15/32 pulgadas).

Con esta pieza de gran formato, la artista moviliza las referencias a Frank Stella y al cinetismo, obviamente activadas por la sucesión de franjas coloreadas y los juegos visuales que se derivan de ello, pero también revisita las preocupaciones del movimiento cinético por incorporar al espectador en la experiencia artística. Emulando estas motivaciones, la artista ha dejado entrever las diferentes capas de cintas, incitando al espectador a separar las que se hallan en el primer plano y descubrir las sucesivas. Los juegos de color que se generan tras estos “descubrimientos” dan a esta pieza un carácter lúdico y dinámico.

La artista Lourdes Peñaranda participó en Color en tres con la instalación Venezuela sin título (2016), realizada con guacales plásticos amarillos, azules y rojos. La dimensión de crítica política y social es evidente en esta pieza, que, como todo el trabajo conceptual de Peñaranda, se ve cruzada por las referencias a aspectos que reflejan la realidad. La artista acude a la cruda actualidad venezolana, aguijoneada por el desabastecimiento y la escasez. Los guacales vacíos, símbolo inequívoco de la carencia de provisión alimentaria, se disponen en la sala a la manera en que podrían colocarse en un depósito o en un puesto de venta. Muestran los colores de la bandera venezolana. Nos recuerdan, por contraste, los coloridos puestos de víveres, frutas tropicales y demás condumios de la dieta vernácula que se instalan en las ciudades y carreteras del país, y que hoy están signados por la inflación y son objeto del desencanto general de la población. El trabajo de Peñaranda está muy bien informado, por lo que establece relaciones con el arte contemporáneo, que conoce bien debido a su amplia formación. En este sentido, Benko apunta que “con esta disposición [de los guacales, la artista] refiere también a las intervenciones espaciales de Donald Judd, cuya obra ha estudiado profundamente para su tesis doctoral como para su obra artística”.

Por otra parte, el carácter modular y desmontable de los guacales, además de sus vivos colores, remite a los legos, juegos infantiles de piezas para armar, en clara alusión al modo desmontable y arbitrario con el que se ha llevado la política económica del país en los últimos años.

Color en tres fue una muestra fresca, abierta y sintética que puso en el tapete cómo la reflexión sobre el color en estas tres artistas contemporáneas, se encuentra imbricada con problemas contextuales que atañen al ámbito artístico, pero que tocan asuntos que traspasan sus cada vez más difusas fronteras.

KATHERINE CHACÓN

Color en tres, por Katherine Chacón | artnexus