Exposición Individualjun 2016 - ago 2016· Por Diana Cuéllar Ledezma

Ulises Carrión

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

Para pensar a Ulises Carrión en el contexto de un museo conviene pensar en el escritor antes que en el artista y luego dejar al escritor de lado, pero no muy de lado, ni, nunca, jamás, olvidarlo. Pensemos en el escritor que quiso dejar de serlo y en el que siempre quiso escribir, en el que dedicó esfuerzos a la edición y que también vaticinó el fin del libro. En la mosca wittgensteniana dándose contra el cristal del lenguaje y, a la vez, en la poesía del vuelo de esa mosca. Querido lector. No lea., la pieza que tan acertadamente ha elegido el curador Guy Schraenen para dar título a esta muestra, funciona no sólo como lema y epítome de la inquietud creativa de Carrión, sino, además, como el mejor manual de usuario para el visitante.

Exposición Individual: Ulises Carrión — imagen 1
Ulises Carrión. No lea, 1975. Impresión sobre papel. 26.5 x 35 cm c/u (10 7/16 x 13 25/32 pulgadas). Colección particular, Paris.

Ulises Carrión (1941, San Andrés, Ámsterdam) fue uno de los más tempranos conceptualistas latinoamericanos. Su primera retrospectiva, Me ocurrió bastante tarde, fue en 2003, en el Museo de Arte Carrillo Gil, y sólo ahora tiene lugar la primera en Europa, donde tampoco ha tenido aún la visibilidad que su trabajo merece, a excepción, por motivos obvios, de los Países Bajos. A la larga, la iniciativa del Reina Sofía puede inscribirse en su conjunto de apuestas por difundir y coleccionar el arte latinoamericano de las décadas de 1970 y 1980. En los últimos años esta misma inclinación ha orientado cierta línea de adquisición de archivos y su trabajo conjunto con la red Conceptualismos del Sur, que cristalizó en 2012 con la exposición Perder la forma humana.

La muestra de Carrión ofrece un completo y logrado panorama no sólo de la obra del artista, sino, más importante aún, de sus procesos creativos. Con solidez conceptual y desde un conocimiento profundo de la obra y la persona, en ella se exhiben alrededor de 350 piezas, que incluyen libros, revistas, videos, obras sonoras, arte correo, proyectos públicos y performances; siempre dejando claro que muchos de estos fetiches son sólo restos de las inagotables metodologías y exploraciones detrás de sus iniciativas como curador, editor, distribuidor, conferenciante, archivero, teórico del arte y escritor. Algunas secciones de la exposición se articulan en torno a núcleos temático-conceptuales que fueron constantes a lo largo de su carrera (fundamentalmente la idea de lectura y libro), y otras en torno a proyectos puntuales como Gossip, Scandal and Good Manners (1981), un estudio de campo acerca de los mecanismos y estructura del chisme y el rumor, que fue documentado de forma gráfica y, posteriormente, presentado en una conferencia a la manera como suele hacerse con cualquier investigación científica.

Carrión es principalmente identificado por proyectos como la mítica librería-galería Other Books And So (1975-1979), la primera de su género dedicada a publicaciones de artistas, que en 1979 se transformó  en el archivo homónimo, o por su participación en la red de arte correo. Esta muestra también permite al visitante conocer proyectos y obras menos célebres, como la organización de un ciclo de cine en torno a Lilia Prado en De Appel Arts Centre, en 1984, o videos como TV-Tonight (1987), en donde se plantean agudas y divertidas reflexiones en torno al lenguaje, la comunicación, la escritura y la visualidad. La muestra termina en una sala multidisciplinar en la que encontramos video, tres obras sonoras y un espacio de lectura donde el visitante puede (¡al fin!) hojear facsímiles de algunos de sus libros, no-libros y anti-libros, así como consultar bibliografía relacionada con el artista. La simple idea de esta sala habría hecho las delicias de Carrión —ella misma podría haber sido una de sus obras—, quien fue precursor del agitado debate sobre original, copia y plagio, y un enemigo del fetiche en el arte.

La fuerza estimulante de la obra de Carrión posiblemente estriba en el hecho de que sigue siendo un enigma. Su temprana carrera en México se dio en los círculos literarios, y su autoexilio en Europa significó también un exilio de la literatura hacia las artes visuales. En ninguna se instaló de lleno, y su principal aporte a ambas estriba, precisamente, en la indefinición como emplazamiento poético. Su condición de outsider en todos los aspectos de la vida le planteó siempre el desafío de la construcción-deconstrucción como inevitables momentos del proceso vital y comunicativo. Reveladoramente, la obra que da título a la exposición fue pensada como un díptico. Querido lector. No lea (1975): dos frases, dos momentos, dos cuadros, dos imágenes. En el video A book (1978), una mano arranca y estruja las páginas de un libro y la otra las alisa y apila, ordenándolas de nuevo. En el primero, el gesto de desdoblar en dos partes el proceso creativo constituye, claramente, lo más parecido a un conjuro o terapia; en el segundo, la integración es, sin duda, fiel autorretrato.

DIANA CUÉLLAR LEDESMA

Ulises Carrión, por Diana Cuéllar Ledezma | artnexus