Exposición Individualjun 2016 - ago 2016· Por Cláudia Fazzolari

Niura Bellavinha

Galería Millan

Cuando Georges Didi-Huberman afirma que “Lo que vemos sólo vale –sólo vive– en nuestros ojos porque nos mira. Ineluctable […] es la cisura que separa dentro de nosotros lo que vemos de aquello que nos mira […]”1, sabemos que el esfuerzo conceptual del autor funda una zambullida interpretativa que trata de la vitalidad dialéctica de la imagen y de su inquietante persistencia en la actualidad.

Accionando conexiones entre la dialéctica de la imagen y la escena contemporánea brasilera situamos aquí el pensamiento plástico de la artista mineira Niura Bellavinha para acompañar algunas de sus más recientes investigaciones sensoriales y cromáticas.

Exposición Individual: Niura Bellavinha — imagen 1
Niura Belavinha. Articulado Nhá-Nhá 8, 2014-2016. Impresión de tinta mineral sobre papel de algodón. 42 x 80 cm (16 17/32 x 31 1/2 pulgadas). Fotografía: Everton Ballardin.

En su exposición en la Galería Millan, la artista reunió una nueva serie de pesquisas que actualizan estudios e intereses sobre el estatuto material de su pintura –entre distintos pigmentos, formatos y soportes– activando una nueva clave analítica para contactarla con sus más recientes interpretaciones luminosas.

La muestra, titulada Ita Lítica Barroca, retomaba una dimensión consciente y programada en la creación de la artista, la decisión de uso de materiales generalmente poco frecuentes, pero siempre protagonistas en su pintura efímera, como, el polvo, una insistente densidad autoral en las composiciones de Bellavinha.

Personaje central de la muestra, un mediometraje realizado en el 2014, llamado NháNhá, propuesto como hilo conductor del proyecto expositivo presentado en la Galería Millan, pensado y dirigido por la artista en conjunto con Alberto Saraiva, silenciosamente narraba la presencia de un campo visual como una pintura en el paisaje de tonos terrosos, polvo y sombras proyectadas, inserta en una temporalidad suspendida.

La obra en cuestión centraba sus intereses en la materialidad encarnada de procesos pictóricos traducidos por la imagen, construida en video, como narrativa fuerte sobre fuentes de investigación utilizadas por la artista, como los usos de pigmentos secos, polvo, tierras variadas y minerales de ciudades como Ouro Preto y Mariana, poblaciones del estado de Minas Gerais, con destacada importancia histórica en el pasado colonial brasilero, la época de la explotación del oro y de las piedras preciosas.

Centrada en el espacio de la galería, la exhibición del video NháNhá adquiría contornos de una verdadera epopeya de pérdidas ambientales, cuando la imagen del polvo, que se podía casi sentir atravesando la tela, hacía su aparición roja y desparramada entre transparencias, envolviendo, con su dispersión, la vista de una casa aislada, en medio del abandono de un paisaje seco, olvidado en el tiempo.

También surgía en los contornos del mediometraje, como testimonio de la lamentable situación local, la tragedia de los efectos de esa acción desordenada de las mineras enclavadas en Minas Gerais, el agotamiento de la región explotada y la dramática situación de áreas semidesérticas, perdidas en medio del polvo de zonas parcialmente exhaustas.

Otras obras expuestas en el conjunto de la muestra creaban un diálogo con el experimento del video insistiendo en mantener la dialéctica de la imagen como una presencia constante en las preocupaciones de la artista, especialmente situada en su pintura en proceso.

La obra Articulado Guignard, de 2015, impresión de tinta mineral en papel de algodón y pintura con pigmentos cósmicos sobre carbono y seda; la fotografía Articulado Rodapé, de 2016, impresión de tinta mineral en papel de algodón, y la pintura NháNhá, de 2015, realizada con pigmentos terrosos y minerales sobre tela, completaban el itinerario de la visita.

La pintura en proceso pensada como eje estructural en la obra de Bellavinha permanecía como referente importante de toda su trayectoria al incorporar comportamientos específicos que, de cierta manera, singularizan su creación en el arte brasilero. Sea por el uso del soplo de pigmentos secos, de chorros de agua, de escurrimientos líquidos que cubren el cuerpo de cada soporte, su pensamiento plástico revela prácticas recurrentes que ya fueron vistas por el público en São Paulo.

De hecho, la creación de Bellavinha se mueve en la experimentación consciente de diversos materiales y soportes, siendo el dibujo, la pintura, el grabado, la fotografía y el video zonas de inquietud que motivan las incursiones de la artista en la escena contemporánea.

Desde su formación como pintora, incluso cuando frecuentó la Escuela Guignard, en Belo Horizonte, y bajo la guía del maestro Amílcar de Castro, descubrió las posibilidades de la luz, interesándose en el temperamento luminoso del color en capas de pigmento –como franjas abiertas unas sobre otras–, lo que ha direccionado su práctica investigativa.

El fenómeno pictórico en sí, su carácter y su materialidad, el escurrir de la pintura por los soportes, son factores que han modulado la mirada de Niura Bellavinha.

En alusión directa al contexto de la vivencia de la artista, el título de la muestra, Ita Lítica Barroca, recordaba la presencia mineral de las vetas de explotación de piedras preciosas y semipreciosas –existencia recurrente en Minas Gerais– y el ambiente de la tradición del barroco mineiro, reinventado por el imaginario de los esclavos que crearon otras visiones para las esculturas realizadas, incluso, en piedra jabón.

La clave expositiva traía el contorno de la pintura en el paisaje, por el registro en video y el ejercicio con pigmentos terrosos y minerales, y reafirmaba la persistencia de los procesos que dan valor autoral a la investigación de la imagen dialéctica de Niura Bellavinha.

NOTA

1. Georges Didi-Huberman, Lo que vemos, lo que nos mira. São Paulo, Editora 34, 1998, p. 29.

CLÁUDIA FAZZOLARI

Niura Bellavinha, por Cláudia Fazzolari | artnexus