Exposición Individualjun 2016 - ago 2016· Por Susana Sulic

Iván Contreras Brunet

Maison de l’Amerique latine

Iván Contreras Brunet (Santiago de Chile, 1927) eligió un camino original. Las obras se presentan en la Casa de América Latina en París como Passage de la Couleur (Pasaje del color) y, paralelamente, en la galería Gimpel &Müller bajo el título Iván Contreras Brunet. Homenaje. La visibilidad que le ofrecen ambos espacios coincide también con nuevas perspectivas de lectura para este representante de las escuelas geométricas y ópticas latinoamericanas. Numerosos eventos y publicaciones relacionados con el cinetismo se han presentado recientemente en esta capital cultural. La ampliación del conocimiento y los nuevos descubrimientos científicos producen una continuidad en las expresiones.

Exposición Individual: Iván Contreras Brunet  — imagen 1
Iván Contreras Brunet. Seis círculos azul / rojo, 1969. Tejido, acrílico y madera. 120 x 100 x 40 cm (47 1/4 x 39 3/8 x 15 3/4 pulgadas).

Ingresó a la escuela de Bellas Artes de Santiago de Chile en 1949 y fue alumno de Gregorio de la Fuente y Marta Colvin. Reside en París desde 1952. En 1968 fue fundador del grupo Co-Mo (Constructivismo y Movimiento), que lo asocia en su proyección a la producción de los artistas constructivistas rusos Vladimir Tatlin o Alexander Rodchenko; y a otros como Vantongerloo o Jesús Soto. Vivió en Nueva York durante cuatro años, desde 1957. En 1961 regresó a París. Durante este lapso su tarea plástica se concentra sobre los materiales, la profundidad espacial y la visión periférica.

A pesar de su madurez, las obras de Contreras Brunet participan este espíritu de cambio. Este artista no se detuvo sólo en propiciar la percepción autónoma del espectador sino que elaboró una gama colorística que le es propia. El estudio de las reglas impresionistas del color y su concepción de captación del tiempo lo llevaron naturalmente al campo colorístico. En estas estructuras se alían sutilidad e intimismo estético. Luego de experimentar con distintos materiales eligió la madera, el acrílico y el tejido metálico. En forma de instalación, sobre el suelo o suspendidas como móviles, las formas guardan un aire de independencia o complementariedad que agregan fluidez al entramado. Obras que pueden leerse alternativamente o en conjunto al incorporar las formas al espacio agregando uniformidad al relieve.

Su logro es haber introducido una estructura espacial que, superpuesta a modo de red, cuestiona el elemento esencial de la superficie plana, donde no fragmenta el color ni la superficie, logrando un todo armónico que excede la forma. Estas piezas de base monocroma producen un efecto visual original.

La superficie pictórica es revisitada o revista –proceso táctil entre visión y vestidura– por esta trama que, coloreada indistintamente, corta y estructura el plano. Al soporte así elaborado adosa círculos o elipses suspendidos de varillas de metal. Las formas en el espacio, de red metálica, coloreadas cuasi científicamente completan un entramado visual perspectivo de gran efecto. Las capas de material se interponen y ofrecen un paisaje cambiante. Así, muchos de sus trabajos se denominan Pasajes.

Se solicita esfuerzo del espectador para la contemplación y compleción del itinerario plástico a su paso. Espacio físico y atmósfera se reúnen en piezas que requieren una lectura aguda y paciente. Son el movimiento y la percepción los que hace vibrar las obras, que se leen desde distintos ángulos. Las variaciones son tantas como los destinos y puntos de vista elegidos.

Contreras Brunet se aparta de la noción de obra monumental, en el sentido de que agrega aparente fragilidad y una suerte de espacio íntimo a este viaje estético. Motiva el compromiso del observador, la experiencia y su implicancia. No sólo introduce elementos inusuales en cuanto a la mezcla óptica, sino también nuevos aspectos estructurales en la obra. Su voluntad de experimentación lo lleva a utilizar módulos, tramas, pochoirs y otras técnicas pictóricas o de cortado, que dan noción de modernidad y lo apartan del academicismo de género.

Fue el primer artista en representar a Chile en la Bienal de Venecia, en 1972, gracias al impulso de Michel Seuphor y del Instituto Ítalo- latinoamericano de Roma. Es de señalar también la retrospectiva con obras de 1958 a 2012, organizada por la galería Isabel

Aninat en Santiago de Chile, y Relieves móviles, en el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires, en 2014.

Varias de sus obras pertenecen a colecciones privadas e instituciones. Ha expuesto y realizado trabajos en el Museo de Cuauhtémoc (México), el Museo Jesús Soto, en Ciudad Bolívar (Venezuela); el Centro Georges Pompidou, el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de París, los museos de Cambray y de Cholet, en Francia; Stedelijk de Schiedam (Holanda), entre otros.

SUSANA SULIC

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