Serial es una repetición en todos los sentidos. Es una repetición de imágenes superpuestas, una recolección de hallazgos fortuitos y una reutilización de materiales desechados. Es una cadena de movimientos, desplazamientos y acciones que, para su creación, el artista repitió, acumuló, y de manera casi obsesiva, archivó. De la misma manera, Serial es una reproducción de sonidos que se comunican con silencios y ritmos, un baile de luces y sobras que se recontextualizan y resignifican. Es una composición de imágenes e historias que dialogan, se extienden y se complementan en el tiempo y en el espacio.

La exposición es la primera muestra individual del artista mexicano Gabriel de la Mora en Europa. Presentada en la galería Timothy Taylor en Londres, incluye tres nuevos cuerpos de trabajo, divididos en dos espacios. La primera sala nos recibe con dos series de obras bidimensionales y de diferentes formatos. Al entrar, inicialmente pensamos que son pinturas abstractas con formas geométricas y colores oscuros, casi monocromos. Sin embargo, conforme nos vamos acercando para mirarlas de cerca, pensamos que parecen collages hechos con algún otro tipo de material, el cual incluye fragmentos de imágenes publicitarias y varios tipos de iconografías desfiguradas, insertadas y transformadas. Miramos nuevamente las imágenes y nos damos cuenta de que hay una narrativa y una historia más complejas, y descubrimos que están hechas con mantillas de caucho y placas de aluminio de impresiones offset encontradas, apropiadas y manipuladas. Podemos ver con más claridad una serie de veladuras y superposiciones de colores, las cuales fueron generadas por el continuo uso de las cuatro tintas que se utilizan en impresiones offset: magenta, cian, amarillo y negro.
Para la elaboración de las piezas, el artista encontró los materiales en un local de gráfica ubicado debajo de su taller, en la Colonia Roma, en Ciudad de México. De la Mora lleva utilizando ese espacio desde hace doce años, pero fue hace poco tiempo que particularmente le llamó la atención la imprenta. Lo que lo atrajo fue el sonido de las máquinas de impresión, que datan de 1920-1940, el cual tiene un ritmo similar al de la música minimalista. El sonido lo llevó al encuentro de una serie de las mantillas de caucho y aluminio que iban a ser desechados. De estas piezas, llamaron su atención la textura y los tonos, similares a los de la pintura. Después se interesó por su información histórica: la pátina de miles de reproducciones que se han realizado con el tiempo, a pesar de que las máquinas se limpian para cada nueva impresión, nunca queda totalmente limpia, y eso causa el efecto de veladura. Así, finalmente, el artista se dio a la tarea de acumular la mayor cantidad de material posible de diferentes sitios; archivándolo y clasificándolo con la asesoría de un restaurador en cuanto al uso de materiales y químicos para proteger o manipular las piezas. De ahí el título de la exposición: Serial. Tiene que ver con una cadena de movimientos y acciones; con lo obsesivo, la acumulación y el archivo. Estas piezas exploran la relación de la imagen (pintura y gráfica) con la reproducción, el tiempo y lo accidental.
En el segundo espacio (el cual está más oculto y es menos protagónico) se encuentra una instalación hecha en sitio específico, la cual lleva el título de Crystals of Inevidence. Contrario al gesto de resignificar y transformar el desecho, esta pieza cubre la función de serial con un efecto contrario. El artista insertó en la pared de la galería una serie de cubreobjetos o cristales para microscopio de laboratorio de manera matemática y rítmica. La luz que los ilumina genera un efecto de movimiento, reflejo y sombra, el cual cambia dependiendo del ángulo en el que se encuentre cada pieza. El tono de la pared va variando; se ve más claro, más intenso o más oscuro, y se va dividiendo. Así, los cristales dejan de cumplir la función de ser cubreobjetos de microscopio y se convierten en escultura o instalación, en obra de arte. La pieza es contemplativa, frágil y bella. Nos sentamos en la banca de la galería y pensamos en lo no evidente, en la materialidad tan frágil y casi invisible de los cristales, los cuales son una herramienta para que nuestros ojos, también frágiles, y los cuales no vemos, vean lo que por sí mismos no pueden ver.
Al terminar el recorrido respiramos y nos levantamos. Pensamos que tanto la producción como la contemplación del arte son un ejercicio filosófico. Para el artista, el encuentro con la obra inicia con la mirada, después se fija a través de las emociones y los demás sentidos. Cuando uno observa y contempla se generan preguntas y pensamientos. “El pensar y hacer van de la mano, así como el ver y pensar, o el caminar y pensar o ver”, dice De la Mora. Así concluimos que Serial es una reflexión sobre el tiempo, el resignificar, reencontrar y re-producir historias e imágenes, incluyendo conceptos de posibilidad, control y accidente.
PAULA LÓPEZ ZAMBRANO
