Exposición Individualjun 2016 - ago 2016· Por Dennys Matos

Carlos Medina

Ascaso Gallery

Al caminar por la exposición Essential de Carlos Medina (Barquisimeto, Venezuela, 1953) se tenía la sensación de recorrer una especie de laboratorio donde se estuviesen desplegando experimentos sobre leyes de la termodinámica o la física cuántica. Ocupando espacios del piso y suelo de la galería, dibujando trayectorias ascendentes o descendentes, estas instalaciones y “pinturas”, a través de sus títulos, avanzaban aproximaciones sobre la realidad material de la naturaleza y el infinito mundo de sus expresiones. Títulos como Superficie con neutrinos II (2014), Neutrinos AGM. Spatial intervention (2015), Fragmentos de lluvia. Spatial intervention (2016) o Estudio para superficie negra 15 y 20 (2013), nos estaban hablando del marcado interés de la obra de Carlos Medina por testear las dimensiones de nuestro sistema perceptivo sensorial. Por lo que su obra, además de estar inmersa en las perspectivas de la abstracción geométrica, interpreta también recursos expresivos de la poética neoconceptualista.

Exposición Individual: Carlos Medina — imagen 1
Carlos Medina. Superficie a dos cuadrados, 2015. Ensamblaje en MDF, PVC, pintura blanca de vinilo acrílico. 42 x 42 x 11 cm (16 17/32 x 16 17/32 x 4 21/64 pulgadas).

En Essential, el espectador puede percibir los mecanismos a partir de los cuales se van articulado las aproximaciones hacia esa inconmensurable fenomenología perceptiva del ser. Esa que surge de la relación entre el sujeto del conocimiento y aquello que constituyen los objetos del mundo material que lo rodean y condicionan. En instalaciones como Fragmento de Cascada AGM. Spatial intervention, Neutrinos AGM. Spatial intervention, entre otras, las obras se expanden por el espacio. Lo ocupan y “habitan”, aunque de una manera frágil, débil, permitiendo e invitando al espectador a experimentarlas sensorialmente dentro del espacio que la obra misma, a la vez, delimita e interpreta. Por ende estas obras asumen, un tanto a la manera de los penetrables de Soto, un grado de permeabilidad, una especie de fragilidad que las hace “accesible”, por decirlo de alguna manera, al cuerpo del propio espectador, quien las percibe ingrávidas, aéreas, como si estuvieran de algún modo flotando, sin tener un centro de gravedad localizable o preciso. Son obras cuyas líneas de movimiento van y vienen, con sentidos cuyos ordenamientos pueden ser percibidos, al mismo tiempo, como movimiento continuo de lo interno hacia lo externo, o viceversa. Como un trasiego perpetuo de fuerza y energía.

Pero si éste es el comportamiento perceptivo de las obras antes mencionadas, hay obras como Estudio para superficie negra 15 y 20, Superficie a dos cuadrados o Superficie con neutrinos II que invierten esta dinámica. Si aquéllas expanden el espacio, éstas lo concentran y constriñen enfatizando más su materialidad. Estas obras también discurren sobre las propiedades del espacio, sus funciones y modos de percibirlo, pero a diferencia de aquéllas, lo hacen delimitando volúmenes más tangibles, menos etéreos, combinando sobre planos blancos elementos geométricos, unas veces del mismo color o de otro color, pero en cualquier caso, la suma de todos proyecta una fisicidad más compacta, más rotunda. Obras donde el movimiento aparece congelado, por su estructura más constructivista. Un constructivismo que, en cierto modo, recuerda a Carmelo Arden Quin y Gyula Kosice, los fundadores del Grupo MADI (Movimiento-Abstracción-Dimensión-Invención), el movimiento que a partir de 1946 reivindicó el arte geométrico en sus formas puras, no figurativas, de valores constructivos y universales, cuyas influencias han sido medulares para comprender el desarrollo de panorama historiográfico del arte contemporáneo latinoamericano.

Entre todas las obra bidimensionales articuladas en Essential descubrimos un autor que, curiosamente, avanza en una idea de la modernidad, en el sentido de que cada arte busca ir a la especificidad de su medio. En abstracción, como uno de los espíritus artísticos fundamentales de la modernidad, tal gesto significa que la pintura puede ser reducida, esencialmente, a línea y color. En virtud de ello, estas obras abstractas geométricas, como el resto de las respectivas esferas del saber moderno, vienen a reforzar la autonomía de la esfera artística. Sin embargo se percibe una dialéctica discursiva inversa en las obras de Medina, más instalativas, más ilusorias y, por ende, menos tangibles. Se observa un movimiento inverso, en el sentido de que éstas, a diferencia de aquéllas, desbordan las categorías de lo perceptivo sensorial y enfatizan el aspecto conceptual. Frente a lo perceptivo sensorial reivindican la dimensión conceptual, es decir, construyen, frente y contraria a la autonomía, una heteronomía donde se afirma que el arte es tanto concepto como percepción. De ahí que estas obras “vuelen”, “floten”, y en ellas se intercomuniquen discursos estéticos con discursos científicos, para hablarnos, no obstante, de lo inaprensible, de lo inexpresable que es para el sujeto la experiencia de existir como parte del mundo.

DENNYS MATOS

Carlos Medina, por Dennys Matos | artnexus