Exposición Individualjun 2016 - ago 2016· Por Elvis Fuentes

Ariel Orozco

Licenciado

En la galería Licenciado, que antiguamente se denominaba Myto, Ariel Orozco presentó la exposición Estática de gato que observa, un conjunto de obras en las que el artista exploraba el ejercicio de la síntesis como un procedimiento estético para reflexionar sutilmente sobre la mirada y su relación con la verdad, la espiritualidad y el poder. Orozco es un artista cubano que reside en México desde hace más de una década. Egresado del Instituto Superior de Arte de La Habana y miembro del grupo Enema, pertenece a una promoción que se ha desmarcado de los tópicos tradicionales del arte cubano para desarrollar un acercamiento al arte postconceptual, en deuda con el arte de acción y el minimalismo.

Exposición Individual: Ariel Orozco — imagen 1
Ariel Orozco. Médium, 2015. Fotografia C- Print. 12 x 12 cm (4 23/32 x 4 23/32 pulgadas) Cortesía Licenciado.

Frente a la pared de título, Orozco colocó puso sobre una base de madera una plancha de mármol blanco, dando la apariencia de una mesa. El mármol tenía incisiones en bajorrelieve que simulaban las marcas de humedad dejadas por vasos similares a los que de seguro fueron ofrecidos durante el brindis de apertura. La aparente desidia de la mesa sin secar contrastaba con la nitidez del recién restaurado espacio de la galería. Río seco se convertía así en una especie de trampantojo que advertía al espectador de la necesidad de aguzar la mirada.

En la siguiente sala, Cuatro verdades sobre la mesa consistía en la superficie de una mesa de madera de color marrón, colocada sobre la pared como si se tratara de un cuadro. De una primera ojeada, la mesa parecía perfectamente normal. Sin embargo, la cartela de la misma hacía explícito que había sido ligeramente alterada para que los ángulos fueran todos distintos, de 86, 93, 90 y 92 grados.

En ocasiones, Orozco también jugaba con la capacidad de observación de los espectadores y la inercia con que a menudo se transita por las exposiciones. Por ejemplo, en dos collages de confeti en blanco y negro de mediano y gran formato, dibujó pequeños círculos dorados (Estática de triunfo) y plateados (Estática de gato que observa), que eran sumamente difíciles de atisbar. En otra sala presentó una fotografía de un collage de tamaño natural, de manera que el espectador asumiera que se trataba de una obra similar a las anteriores. Del mismo modo, Medium es una fotografía que simula ser un collage. La imagen en cuestión es la de una vela cortada a la mitad verticalmente y encendida sobre un fondo negro. La llama era el único elemento unificador de las dos mitades de la imagen. Por su parte, Cruces y estrellas consistía en una acumulación obsesiva de los motivos del título, miniaturizados hasta crear una imagen abstracta.

La síntesis tomaba otro rumbo en algunas obras que utilizan el mármol. Por ejemplo, para realizar Aquiles, Orozco sumergió parcialmente una roca de mármol blanco en un recipiente con tinta negra. Con el uso de estos materiales el artista aludía a dos formas clásicas de legitimación: la estatuaria y la escritura, aquí presentadas de forma bruta. Por otro lado, Lengua consistía en el badajo de una campana de bronce de una iglesia, colocado sobre una base de mármol. Orozco subrayaba el paralelo entre la campana y la boca. Al colocarlo sobre el mármol, simbólicamente asociado con el poder, el badajo pasaba a ser un objeto disfuncional, o sea, un elemento decorativo, mudo.

En una escultura en madera titulada Corazón, Orozco acercaba la síntesis al ascetismo religioso. Para realizar esta obra, el artista ordenó a un taller de artesanos la fabricación de una cruz de iglesia siguiendo las pautas establecidas por la institución eclesiástica. Una vez concluida la cruz, cercenó sus extremidades para dejar solamente la intersección de las tablas. En la instalación de la galería, Orozco iluminó casi cenitalmente la cruz mutilada, produciendo un efecto de dramatismo propio de los retablos religiosos. En las antípodas de esta, Oscuridad aumentada consistió en un agujero en la pared sobre el cual colocó una lupa para ver nada, mientras que Papeles ocultos mostraba la blancura del papel enmarcado, aunque la cartela nos advertía de la presencia de sangre sobre el mismo, sólo que recubierto por otros papeles.

Por último, Horizonte consistía en una instalación que ocupaba una sala pequeña y estaba compuesta por dos elementos: un pupitre escolar frente a una pizarra. Orozco alteró esta última cortando horizontalmente su superficie hasta reducirla al mínimo para dejar espacio al trazado en tiza de una línea. El día de la inauguración el artista realizó una performance que consistió precisamente en trazar con una tiza sobre la pizarra la única línea posible: la del horizonte.

La muestra se completaba con dos cajas de luz con fotografías de detalles del cuerpo de apariencia abstracta (Con los ojos cerrados y Desnudo, el cual parte de la imagen del cuello de una geisha) y una serie de dibujos a tinta. Con esta exposición, Ariel Orozco ha probado su madurez conceptual y un atinado gusto por la impecabilidad de la presentación, un aspecto esencial en una propuesta donde la mirada es protagonista.

ELVIS FUENTES

Ariel Orozco, por Elvis Fuentes | artnexus