El Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca tiñe sus salas de los tres colores primarios: rojo, azul y amarillo, debido a la exposición Cromática, de la artista Tania Candiani. La muestra rescata la tradición textil del estado de Oaxaca y sus usos de pigmentos naturales. Candiani decide trabajar sobre los tres tipos de colorantes tradicionales; animales, vegetales y minerales, para lo que escoge grana cochinilla, añil y tierras, respectivamente.
La exposición incluye obras realizadas por la artista en colaboración con artesanos locales, que recuperan tradiciones milenarias sobre la extracción de pigmentos de especies endémicas. Curada por Blanca de la Torre, la conmovedora muestra reivindica el trabajo artesanal a través de piezas interdisciplinarias que incluyen video, bordado, performance y arte sonoro.

Cromática parte de una postura crítica frente a la desaparición de las prácticas artesanales y promueve el empoderamiento de dichos saberes al reconocerlos como potenciales elementos de reconstrucción de memorias individuales, pero sobre todo colectivas, que dotan de identidad y pertenencia a las comunidades. Con la recuperación de prácticas artesanales como éstas, más que sólo promover el uso de materiales endémicos se fortalecen prácticas sociales ancestrales basadas en el intercambio comunitario y la reciprocidad, lo que a su vez suscita el fortalecimiento de lazos de interrelación inhibidos y negados en el sistema productivo capitalista.
La exposición integra piezas en proceso que se fueron desarrollando en vivo durante el periodo de exhibición. Tal es el caso del telar de gran formato Colores primarios, que el tejedor Juan Pérez Martínez realizó a lo largo de la exposición. En él se representa un esquema con los conceptos centrales que soportan la investigación de la artista. Palabras como herramientas, tradición, proceso, lenguaje, sustentabilidad, historia, naturaleza y sinestesia se presentan acompañadas de un esquema gráfico realizado con lana teñida con pigmentos naturales que transita del rojo al amarillo, pasando por el azul.
Consecuente con las investigaciones previas de Candiani, la exposición pretende involucrar a varios sentidos, siendo el oído uno de los más importantes. La pieza Zanfona en telar es un telar sonoro que parte de un antiguo instrumento musical del siglo XIV llamado zanfona, que el público puede activar. Bajo esta misma premisa, Candiani produjo un instrumento sonoro denominado Ocarinas amarillas, inspirado en dicho instrumento de viento, que consiste en varias piezas de cerámica que representan pájaros de distintos tamaños y que son activados por el público, con lo que se tocan diversas tonalidades, desde lo agudo hasta lo grave. Los pájaros están teñidos con elementos minerales amarillos, y corresponden a la sección de ese color de la exposición.
En el área de la exposición dedicada al añil, Candiani recurre a la reconstrucción de una escultura denominada La urdimbre, que reproduce la manera en que los hilos son preparados para hacer trabajar los telares. Asimismo la artista reproduce unas pilas de teñido de tela como las usadas para extraer el pigmento del añil; con ellas se realizó en vivo el proceso de extracción de pigmento del añil. Una vez realizado, la artista dejó las pilas manchadas como memoria del proceso.
En cuanto a lo que corresponde a la grana cochinilla, se muestran las diversas fases de la extracción y preparación del pigmento. En uno de los patios se puede recorrer la instalación Nocheztli, denominada así por el nombre en náhuatl de este insecto, que consiste en ochocientas pencas de nopal infestadas de grana cochinilla. En esta pieza se puede ver la manera en que el insecto es criado. La grana cochinilla ha sido utilizada como pigmento en México desde tiempos prehispánicos para extraer el color rojo. Acompañando a las pencas, las paredes del patio fueron teñidas de rojo, lo que genera una vivencia envolvente que permite al espectador imbuirse de color. En otra de las salas se aprecian metates en los que suele molerse el insecto, acompañados de un video en donde se puede observar a varias mujeres realizando esta actividad.
Referente a los tres colores trabajados, Candiani produjo bordados que recuperan frases relacionadas con cada uno de ellos. Incluyendo textos de diversos tipos, la lectura permite aproximarse a la manera en que se ha constituido el imaginario colectivo y la carga simbólica en torno a cada color.
La muestra incluye también una serie de recetas antiguas de preparación de distintos pigmentos minerales, vegetales y animales. Al incluir estos referentes se ratifica la intención de la artista de reconocer y reivindicar los procesos artesanales tradicionales como saberes relevantes.
JOSEFA ORTEGA
