Exposición Individualmar 2016 - may 2016· Por Isaura Ruiz

Rafael Lozano-Hemmer

Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC)

A partir de la interacción con el espectador, el artista mexicano, radicado en Canadá, logra un juego de relaciones entre la tecnología, la percepción, el entorno y el cuerpo.

Curada por José Luis Barrios y Alejandra Labastida, la exposición Pseudomatismos, en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, presenta 42 obras que conforman una selección de más de veinte años de producción audiovisual. La muestra incluye la diversidad de plataformas que Lozano Hemmer ha venido utilizando a modo de lenguaje y como forma de experimentación sensorial, como el video interactivo, la robótica, cámaras y sensores de vigilancia computarizada, fotografía e instalación sonora, entre otros.

Exposición Individual: Rafael Lozano-Hemmer — imagen 1
Rafael Lozano-Hemmer. Almacén de corazonadas-Pulse Room, 2006. Focos incandescentes, reguladores de voltaje, sensores de frecuencia cardíaca, computadora, soporte de metal, programación en Delphi. Dimensiones variables.

La obra de este artista se ha presentado en Sídney, Estambul, La Habana, Sevilla, Nueva York, Valencia, Montreal, Singapur, Shanghái y Moscú, entre otros lugares. En 2007 representó a México en la Bienal de Venecia, y, contrario a la fama internacional, ésta es la primera exposición monográfica de Lozano Hemmer que se presenta en México, en el marco del Año Internacional de la Luz y las Tecnologías Basadas en la Luz.

El recuento de la trayectoria incluye además cinco nuevas obras, como Nanopanfletos de Babbage, de 2015, en la que dos millones de panfletos en oro elemental, de una pureza mayor a los 24 quilates, se imprimieron en la Universidad de Cornell, en Nueva York, utilizando técnicas de nanotecnología. Unos 250.000 ejemplares se liberaron en la primera sala del museo para que estén suspendidos en el aire y potencialmente sean inhalados por el público. El resto de los panfletos se encuentran flotando en agua. En la pared se muestra el texto grabado en los panfletos de oro, un extracto del Noveno tratado de Bridgewater (1837). (El erudito inglés Charles Babbage es considerado el padre de la computación).

Otra de sus obras recientes, realizadas entre 2013 y 2015, es Empaquetamiento de esferas, en la cual aparecen diez esferas, diseñada cada una para concentrar en un solo dispositivo multicanal toda la producción musical de un compositor. Las esferas fueron modeladas algorítmicamente para que su tamaño fuera proporcional a la prolificidad de cada músico. Esta serie se inspiró tanto en Charles Ives, quien utilizaba la simultaneidad como herramienta de composición, como en la propuesta de John Cage, de dirigir las nueve sinfonías de Beethoven en forma simultánea.

Además de los tres músicos antes mencionados, aparecen en otras esferas las obras de Górecki, Stockhausen, Nono, Wagner, Shubert, Mozart y Von Bingen.

Como parte de los estrenos mundiales, destaca también la enorme proyección realizada en colaboración con el artista polaco Krzysztof Wodiczko, Pabellón de ampliaciones, en la que por medio de sensores de movimiento se plasma la sombra proyectada del espectador sobre una proyección de textos de noticias que ocurren en tiempo real.

Dentro de sus obras emblemáticas se incluye Respiración circular viciosa, procedente de la colección Borusan Contemporary de Estambul, en la cual, en una cámara herméticamente sellada, dos personas son invitadas a respirar. El aire se va concentrando en 61 bolsas de papel colgadas de tubos. En esta pieza, la respiración de los visitantes va circulando y se hace tangible al inflar y desinflar las bolsas de papel, lo que ocurre unas 10.000 veces al día, la frecuencia normal respiratoria de un adulto en reposo. Al ingresar a la cámara se respira el aire reciclado previamente por el espectador anterior, y, así, las respiraciones van confluyendo, llenando de vida a un artefacto que estaría incompleto sin la participación del visitante.

Considerada otra de sus obras más representativas, Pulse trata de la presencia, ya que, por medio de un sensor, el espectador registra su frecuencia cardiaca. La misma queda registrada en la obra a través de focos suspendidos que se encienden y parpadean con base en los latidos. Conforme más personas participan, las frecuencias se van recorriendo, conformando un pulso colectivo.

El título de la exposición es una referencia a los automatismos surrealistas, una práctica artística que apostaba al poder creativo del subconsciente y se sostenía sobre la noción de valor en lo accidental y lo aleatorio. En la obra de este artista, un pseudomatismo intenta hacer tangible las predeterminaciones inherentes a esas simulaciones. Sus obras no actúan por sí mismas, sino por el contrario, se manifiestan y cobran sentido a partir de la relación objeto-sujeto.

Esta exposición estará acompañada de un catálogo bilingüe con textos de los curadores y otros textos de investigadores que profundizan en los procesos y estrategias que mueven la práctica del artista, enlazándolos con tradiciones de experimentación de la historia del arte y la ciencia.

Además del catálogo, de manera novedosa se creará una unidad de memoria USB que contendrá todos los códigos fuente utilizados para programar las piezas de la exposición, generando acceso en cualquier programador a los algoritmos y métodos que los ingenieros del estudio de Lozano-Hemmer desarrollaron para cada obra, ampliando así el nivel de interacción de la muestra.

ISAURA RUIZ

Rafael Lozano-Hemmer, por Isaura Ruiz | artnexus