Exposición Individualmar 2016 - may 2016· Por Graciela Kartofel

Jan Hendrix

Galería de Arte Mexicano (GAM)

Con la exposición de Jan Hendrix, la memoria se remonta a casi treinta y cinco años atrás. El recuerdo de sus primeras exposiciones permanece imborrable en mi memoria y en mis notas de recorrer exposiciones para luego decidir acerca de qué escribir. El artista, joven, dedicado a la serigrafía como medio técnico-expresivo para referir la naturaleza, exhibía en la misma galería –GAM–, entonces en su dirección anterior, en el límite de zona Rosa. En los últimos meses de 2015, siempre en GAM –en su dirección ya establecida en San Miguel Chapultepec–, se llevó a cabo otra exposición de Jan Hendrix. No se pueden borrar los parámetros que me llevan a ese lugar. Desde que el ciudadano holandés llegó y se instaló en México hacia finales de los años setenta, la delicadeza de sus obras centradas en follaje, en secciones de paisaje, en la naturaleza, brindaba al público una experiencia sutil. No era frecuente que una galería de primera línea se dedicara a la estampa. Más bien eran pinturas, esculturas y algunos dibujos de artistas renombrados los que ocupaban el espacio expositivo. Sin embargo, Jan Hendrix enviaba suaves mensajes estéticos en su consistente concentración gráfica. Y con el paso de las décadas, allí continúa exponiendo, aunque integrando puentes de una extendida dimensión y luz, en los cuales sus creaciones habitan diferenciadas, multimatéricas y polirresolutivas.

Exposición Individual: Jan Hendrix — imagen 1
Jan Hendrix. The We of Me (El nosotros de mí), 2015. Instalación: maquetas, apuntes en lápiz litográfico y serigrafías en papel; grabados de botánica antiguos y objetos de la colección del artista. Dimensiones variables. Fotografía: Cortesía de Hendrix+Studio.

El nuevo siglo muestra a un Jan Hendrix haciendo proyectos de orden monumental, relacionados con la arquitectura, integrados a lo urbano, al aire libre en espacios públicos o privados. Lo plano no desaparece de su lenguaje, sino que se acomoda a lo tridimensional en facetas circulares, laberínticas, en escalinatas y en juegos visuales de transparencias y calados. El papel y la serigrafía continúan ligados a su mano, pero el bronce, el mylar, la porcelana, el vidrio, el acero, el corian, la resina epóxica y los acabados brillantes-espejados construyen un universo Hendrix, donde le reconocemos la valentía de desarrollar y presentar cuando su carrera ya parecía estable y “satisfecha”. Mirar sus obras es inmensamente mensurable. El espectador puede proponerse “ver obras figurativas una vez más”, “hojas diferentes”, “análisis de conformaciones vegetales”, “señales que el artista descubrió para nosotros”. Paulatinamente, la delicadeza de las tramas y la gracia de las irregularidades elaboran una mirada diferente acerca de lo que sabemos que conocemos y que hemos visto en otras ocasiones, ya sea en los parques o en un museo. No podemos acercarnos a la obra de Jan Hendrix con un sistema, con el sistema de déjà vu. Él lo presenta así, pero transparenta dimensiones infinitas, diversos estados del “ser”, sensualidad y material en suspensión.

Jan Hendrix es un artista serio y no ostentoso. Es un viajero inagotable que ha sabido disfrutar que sus obras se enrollan y viajan sin enmarcar, como las hojas que lleva el viento de otoño en otoño. Cada vez son más numerosas las geografías que reciben sus exposiciones, varias en cada año. Invitaciones oficiales, encargos, y el placer de trabajar en su taller mantienen al artista en un espectro creativo constante. Las hojas, esos hermosos vestigios picados por los pájaros, sacudidos por las tormentas, esas fosilizadas hojas que se comparan con texturadas rocas volcánicas, unas de liviandad infinita, otras de maciza presencia en la tierra, no se repiten. Sean Algae, Constelaciones, alusiones a Las nubes, fragmentos de vegetación, perforaciones en acrílico, acero, u otros materiales, lo que el artista ha presentado en The We of Me es una inducción del arte postconceptual a la transmodernidad.

Obras de mediano formato (40 x 80 cm), acrílicos recortados de 320 x 370 cm como La Tour Blanche 3 y 4; esculturas en bronce –que más que esculturas son relieves– de 120 x 150 cm, y medidas similares, han hecho una presencia diferente en la galería. La innovación en sus diseños no se aleja de las raíces con las cuales el joven se inició. Sus innovadores diseños no se limitan a un solo material o a una sola técnica. Incursiona en experiencias diferentes y las intercambia encontrando que hasta lo brillante y espejado integra su vocabulario actual. Una visita a su taller unos meses antes de la exposición anticipó The We of Me, que titula la muestra. En la galería había diversas obras, secciones y trazados expandidos sobre un gran muro, al igual que estaban en su taller frente a su extendido escritorio. “Siempre quise tener una mesa grande”, dijo mientras que ni él ni yo verbalizábamos al respecto, pero sí comparábamos visualmente su escritorio, su gran muro de objetos que iría a la exposición, y, triangulando, asociábamos el gran cambio de escala que Jan Hendrix llevó a cabo en este siglo que habitamos.

GRACIELA KARTOFEL

Jan Hendrix, por Graciela Kartofel | artnexus