Exposición Individualmar 2016 - may 2016· Por Maeva Peraza

Iván Capote

Galería Habana

La reciente muestra de Iván Capote (Pinar del Río, 1973) en Galería Habana mantiene el interés del artista por transmutar el signo lingüístico en imagen plástica, por construir conceptos visuales mediante el significado que aportan las propias palabras. Verbum I es el título que agrupa a un conjunto de piezas donde se encuentran elementos de continuidad y ruptura respecto a su obra precedente, al tiempo que el rótulo delata la intención de continuar desarrollando dichas apropiaciones posteriormente. La exposición se encuentra en sintonía con otras presentaciones en Galería Habana, y es la prueba de una progresión natural en el acto de expandir el texto más allá del lenguaje y de lo literario, obsesión que ha ocupado al artista durante casi una década.

Exposición Individual: Iván Capote — imagen 1
Iván Capote. No more words (No más palabras), 2014. Bronce y madera. Dimensiones variables.

Si en exposiciones como Sutil (Galería Habana, 2009) y Morfemas (Galería Habana, 2011) Iván Capote gustaba de emplear la gráfica para evocar conflictos locales como la emigración y la manipulación, o para desarticular las formas y convertirlas en una suerte de puzzle que involucrara al receptor en el acto creativo, en esta presentación el creador se aleja aparentemente del ámbito local para abordar conflictos más universales. Todos los títulos de la muestra se encuentran en inglés o en latín, y la mayor parte de las palabras que el artista selecciona para desarrollar conceptos también lo están; no existe aquí la intención de desarticular la grafía, sino los conceptos que ellas conllevan. La forma permanece inamovible en el acero o el bronce, pero los significados se reajustan y, a diferencia de la materia, son maleables; es precisamente esta intención la que ubica a la muestra en un nuevo orden de búsquedas.

Por otra parte, el conjunto se encuentra traspasado por la influencia de la filosofía oriental, evocando la síntesis de la comunicación y del conocimiento en estado meditativo. Iván Capote conoce que el mejor modo de usar las palabras es economizarlas; es por ello que las obras carecen de artilugios y minimizan los recursos metafóricos, hecho que parecería contradictorio en una muestra que utiliza la palabra como centro de atención, pero al artista no le interesa el campo expresivo de la literatura sino la cualidad objetual de los vocablos, su posibilidad de artificación.

Llama la atención el aliento instalativo de toda la exposición, donde las piezas alternan sus dimensiones y juegan con el diseño a través de una depurada factura. Podría afirmarse que la visualidad es sobria e incluso aséptica, especialmente por la selección tipográfica y por la sutileza empleada para intervenir las palabras. El artista juega a moldear el lenguaje, yuxtaponiéndolo a elementos cotidianos que definen su visualidad.

Entre las piezas más llamativas de la muestra se encuentra Link, un trabajo que explora los límites del significado, evocando en su propia forma la línea del horizonte. La palabra seleccionada para la fabulación es “deseo”, que se interconecta una y otra vez en una redundancia interminable, generando una dualidad entre lo infinito del acto de desear y los inaprensibles marcos de la representación. Otro de los títulos que expone el conflicto de “capturar” el significante del texto es No more words; en este caso, la frase se contrae, se encierra dentro de sí misma para encriptar una posible expansión. Se trata de obras de un profundo aliento autorreflexivo, donde yacen latentes los desvelos existenciales del individuo y su condición finita; estas imposibilidades remedan una de sus piezas icónicas, donde el artista expresa que “la vida es un texto que aprendemos a leer demasiado tarde”1.

También hay un grupo de trabajos cuyo centro temático descansa en la espiritualidad y en la alusión a ciertos rituales de meditación. La obra Mantra occidental utiliza la palabra inglesa own, generando equívoco con la sílaba om, empleada para alcanzar el centro espiritual en ejercicios de relajación. La pieza propone una contradicción entre la pureza espiritual de la meditación y el egoísmo del acto de poseer, hecho que se agudiza en el gesto de sostener la palabra mediante inciensos encendidos, demostrando cuán efímeras e inconstantes resultan ambas acciones. Por su parte, en Desnudo el artista propone cierta teatralidad al gestualizar la palabra y colocarle una suerte de velo; así, el creador sacraliza su contenido en la bifurcación de mostrar o no mostrar, de atreverse u ocultarse en la simulación.

Otras obras componen una tipografía con caracteres indescifrables que marcan la creación de un nuevo lenguaje, el cual abandona toda comprensión para instaurar un vacío progresivo. En trabajos como Flow y Horror vacui asistimos a una disposición más abstracta del signo lingüístico, donde significado y significante se unen en un solo concepto; en la primera pieza encontramos la refuncionalización del objeto en función de la palabra; mientras que en la segunda la escritura desempeña un papel fundamental, pero en este caso es sólo vista como trazo, como una pérdida de contenido que lleva a la no comunicación, a la nada.

La obra de Iván Capote vuelve a Galería Habana evidenciando la agudeza de una investigación en la que lenguaje y representación desdibujan sus contornos. El creador conoce que en la fragmentación de la escena contemporánea el texto pierde su validez en favor de la imagen, es por ello que trueca los signos y convierte la palabra en atractiva expresión visual.

NOTA

1. Me refiero a la obra Dislexia, 2003. Colección Daros Latinoamérica Zúrich, Suiza.

MAEVA PERAZA

Iván Capote, por Maeva Peraza | artnexus