Exposición Individualmar 2016 - may 2016· Por Florencia San Martín

Fernando Bryce

Alexander and Bonin Gallery

“Bryce muestra la historia; cuando copia, interroga,” escribió hace un año Andrea Giunta1. Desde fines de los años noventa, Fernando Bryce (Lima, 1965), que entonces residía en Berlín, comenzó a copiar a través del dibujo a tinta en blanco y negro archivos históricos recogidos de la prensa, la propaganda popular, el museo y la biblioteca, proponiendo una nueva forma de representación sobre la memoria histórica. Bryce interroga la historia, sí, y lo hace en la medida en que involucra activamente al presente –a los presentes– en los relatos postergados, negados o ignorados por las motivaciones políticas, sociales y económicas de la modernidad canónica. Así, traer documentos de otro tiempo en forma de copias manuales al museo o la galería no significa en la obra de Bryce una suerte de arqueología visual que intentara en última instancia llenar los vacíos, reconciliando las subjetividades dominantes con sus ausencias. Dicho de otro modo, no se trata de la restauración literal del habla de los sujetos subalternos dentro del contexto de la narrativa histórica capitalista, como lo anunciaba Gayatri Spivak en su célebre ensayo de 1985, "¿Puede hablar el subalterno?", para describir a la sociedad contemporánea. Por el contrario, desde la opción decolonial que investiga las complejas historias de dominio y subversión, pero además de reinstauración del sistema colonial en América Latina y otras regiones del llamado tercer mundo durante el siglo XX, Bryce –que desde hace un año reside en Nueva York– construye un presente que sólo existe en la medida en que interactúa dinámicamente con su pasado. Así, el poder de las geopolíticas dominantes para escribir y difundir una historia universal es puesto en jaque por Fernando Bryce una y otra vez, insistiendo lúdica y eficientemente en una poética visual que él mismo ha llamado “análisis mimético”.

Exposición Individual: Fernando Bryce — imagen 1
Fernando Bryce. ART news 1944-1947, 2015. Dibujos publicitarios de exposiciones en famosas galerías neoyorquinas ubicadas en la calle 57. Dimensiones variables.

Desde el 14 de noviembre al 19 de diciembre, la galería Alexander and Bonin exhibió tres nuevas series del artista, todas de 2015. Levantando lúcidas preguntas en torno a los conceptos de abstracción y humanismo, Bryce vuelve a cuestionar ciertas construcciones históricas ‘”universales” desde documentos de la inmediata posguerra. Conocida es la serie Atlas Perú, que el artista realizó entre 2000 y 2001, donde se revelaron a través de cerca de quinientos dibujos los absurdos contrastes de la historia de Perú entre los 1930 y el cambio de siglo. En el caso de su actual exposición en Alexander and Bonin, Bryce se ha fijado en un tiempo histórico más acotado: la segunda mitad de los 1940 y la primera de los 1950; y en un triángulo geográfico que involucra a París y Nueva York, y más al sur, no a Lima, como en Atlas Perú, sino a Buenos Aires, aquella ciudad latinoamericana que ya en los 1920 artistas y escritores como Xul Solar y Borges habían representado como metrópolis moderna. Entonces: ¿Cuál es la historia universal, los grandes relatos y acontecimientos modernos de los años que siguieron al fin de la Gran Guerra? ¿Qué se conmemora con el inicio de la Guerra Fría y con la victoria de los Aliados? ¿El nacimiento de las categorías de primer y tercer mundo, por ejemplo? ¿El triunfo de la abstracción? ¿O, tal vez, no es acaso la limitada y jerarquizante respuesta a estas preguntas la reflexión a la que nos invita el artista mediante su “análisis mimético”? Una pista a lo anterior pareciera ser, antes que nada, la opción de Bryce por la técnica del dibujo rápido, que minuciosa aunque temblorosamente copia el original, alejándose entonces de la pintura o, más precisamente, de la pintura de historia, aquella que “propone un conjunto de prácticas retóricas vinculadas a funciones prescriptivas como la conmemoración, el ejemplo virtuoso y la pedagogía”2. No hay entonces en la obra de Bryce conmemoración de una historia universal, sino más bien señalización de todo aquello como “género imposible”, en este caso, en el contexto de la posguerra. Así, en la serie The Book of Needs, compuesta de 81 dibujos de artículos de la revista Courier de UNESCO, realizados entre 1948 y 1954, Bryce examina la formación de esta agencia dependiente de las Naciones Unidas que, creada en 1945, proclamó ideales universalistas y humanistas relacionados con la cultura, la educación y la ciencia. Por su parte, en las series Arte Nuevo –donde se reproducen desde la serigrafía veintiocho fotografías de las revistas d’Aujourd’hui de París, y Arte Nuevo y Ver y Estimar de Buenos Aires– y ARTnews 1944-1947 –donde se dibuja la publicidad de exposiciones en famosas galerías neoyorquinas ubicadas en la calle 57–, Bryce da cuenta de la institucionalidad de la abstracción y sus nuevas avenidas formales en el periodo de posguerra, indicando como aquello respondió “universalmente” al trauma de la Segunda Guerra Mundial y al inicio a la Guerra Fría. Con todo, esta segunda exposición de Bryce en Alexander and Bonin (la primera fue en 2011) se trató de una instancia altamente reflexiva y lúdica que invitaba al espectador a un tiempo de lectura, de revisión de documentos de análisis de copias y de interconexión y participación con ellas; de un momento que reflexionaba sobre las famosas prácticas de archivo del arte contemporáneo pero que, a su vez, involucraba crítica y activamente, por ser todo copia, los discursos críticos contingentes de América Latina.

FLORENCIA SAN MARTÍN

Fernando Bryce, por Florencia San Martín | artnexus