La obra de la artista paulista Carla Chaim se ajusta perfectamente a la máxima según la cual forma y significado son indisociables en el arte. Ella probó este teorema en la muestra Colapso de onda, que reunió una instalación de grandes dimensiones –creada especialmente para el espacio expositivo del CCBB-RJ– y un libro de artista, de formato intimista. La exposición es un resultado del Premio CCBB Contemporáneo, cuya última edición tuvo en cuenta a la artista.
Carla Chaim utilizó como materia prima grafito en polvo, reafirmando la interrelación entre forma y contenido en las varias facetas de su trayectoria. La instalación, con el mismo título de la muestra, fue construida con polvo de grafito. La artista usó la mitad de la sala para “dibujar” en el piso un rectángulo que, girado 5º sobre su eje central, resultó como la proyección de parte de su imagen en la pared. Sobre el área delimitada, Chaim espolvoreó manualmente 50 kilos de polvo de grafito con una coladera casera. Para aplicar el material en la pared, inventó una técnica con compresor para pulverizar y fijar el grafito.

La obra suscitó gran impacto, provocado por la dimensión generosa de la imagen, por la sensación de dislocamiento de la forma y, sobre todo, por la textura densa del grafito. Añadió un efecto de contraste frente a la delicadeza del libro-obra, llamado Multiverso. Sobre sus sesenta páginas, el polvo de grafito fue aplicado con algodón. Enseguida, las hojas fueron dobladas aleatoriamente, resultando dobleces con diferentes aspectos. Al abrirse, las páginas revelaban composiciones diversas. El original fue escaneado e impreso en offset, con un tiraje de 500 ejemplares, distribuidos al público.
Puede decirse que el grafito se volvió casi una obsesión en el trabajo de Chaim. Este elemento atraviesa diversos momentos y usos en su obra: dibujos, objetos esculturales, y hasta áreas cubiertas por el polvo, como en esta exposición. Revela sobre todo la propuesta de una obra dirigida a asuntos metarreferentes: el acto de dibujar, la relación de esta acción con el cuerpo y el espacio, por ejemplo. La escogencia del material representa además una consonancia intencional con el espectro cromático de toda su obra, en la que predominan las escalas de negro, blanco y gris, reveladoras de su carácter introspectivo y autorreflexivo.
La opción de dejar de lado los colores fue consciente e intencional. Con grado en Artes Visuales (FAAP - Fundación Armando Álvares Penteado), Carla Chaim siempre dibujó y pintó de manera sistemática, pasando por diversos lenguajes. Después de muchos experimentos cromáticos y figurativos, la artista realizó que su proyecto debería andar por otras vertientes, influenciada principalmente por sus estudios en Historia del Arte, en un curso de postgrado en la misma FAAP.
Su obra adquirió contornos más profundos, con fuerte influencia del arte conceptual y minimalista. Además de ampliar el campo del dibujo más allá de los trazos sobre papel, incluyó el propio cuerpo en la obra, como en las filmaciones en las que dibuja continuamente y en las fotografías en las que dialoga con formas geométricas. Entre sus series hay dibujos hechos con barras grasas sobre papeles milimetrados. Para realizar la obra, la artista colocó instintivamente las barras en la articulación del codo y dibujó formas sin usar las manos, apenas con el movimiento del tronco y de los brazos. El resultado fue un nuevo tipo del mecanismo de dibujo, que fue traspasado a mayor escala.
A propósito de las formas geométricas, estas están siempre presentes en el trabajo de Carla Chaim, revelando un diálogo con las vertientes constructivistas del arte. Sin embargo, la artista propone una nueva expansión de la experiencia estética. Es como si estuviera en un estado constante de deconstrucción derridiana, principalmente mediante el cuestionamiento de la manera convencional de dibujar, considerada desde sus aspectos materiales hasta sus desdoblamientos en el espacio como instrumento de reflexión e investigación del mundo. A pesar del carácter purista y no figurativo de su trabajo, Carla Chaim incorpora fuertes elementos del mundo real en su trabajo, como en la serie Naturaleza mojada (2009), para la que sumergió papel de grandes dimensiones en un balde con agua y tinta, obteniendo como resultado paisajes casi abstractos, en escalas grises.
La obra Laboratorio de dibujo/experiencias extrasensoriales específicas (2009) es el resultado de una consulta médica, cuando se hizo un examen cardiológico. En el test ergonométrico, tuvo un chispazo al ver la máquina traduciendo en dibujos sus palpitaciones cardíacas. Así produjo después una serie de dibujos a partir de electrocardiogramas y en diversas situaciones, como corriendo o caminando. También se filmó, editando el material para crear videos no figurativos. El material fue colocado en un ambiente cerrado, con audífonos, lo que sugería al espectador la sensación de estar dentro del cuerpo de la artista, oyendo los latidos de su corazón.
A pesar de tantos matices, el trabajo de Carla Chaim acaba convergiendo en asuntos comunes, afirmándose en un eje bien estructurado y coherente. De su obra emana una complejidad conceptual significativa; se trata de una poética que vuelve siempre a sí misma, en estado de constante autoanálisis. Habla, sobre todo, de las posibilidades estético-existenciales de la contemporaneidad.
ALESSANDRA SIMÕES
