Exposición Individual21 de enero de 2004· Por Carol Damian

Cildo Meireles

Cildo Meireles es reconocido internacionalmente como miembro de un grupo de artistas brasileños de vanguardia que no sólo han creado su propia agenda contemporánea, sino que prolongan la fama del país de establecer nuevas definiciones de modernismo y activismo artístico que se remonta a los primeros años del siglo XX (y que puede verse como el impulso para la fundación de la Bienal de São Paulo en 1951 y su duradera reputación con respecto a la innovación). Brasil es un país de extraordinarias paradojas, con un sorprendente legado de cultura visual que por mucho tiempo ha inspirado a sus artistas a crear y a participar. Empezando con la Semana de Arte Moderno, en São Paulo en febrero de 1922, los artistas buscaron crear nuevos paradigmas de identidad nacional que los distinguieran de las otras naciones de Latinoamérica y los llevaran más allá de la mera apropiación de antecedentes europeos. La incorporación de materiales locales y la reinvención de tendencias internacionales para ajustarse a sus propios intereses dio como resultado un enfoque intelectual a la elaboración de imágenes que acogió la posibilidad del compromiso físico en las obras de arte. De inmediato se nos vienen a la mente los movimientos Concreto y Neo-Concreto en Brasil, en especial con relación al desarrollo de Cildo Meireles.

Cildo Meireles. Strictu, 1999. Detalle de instalación. Cortesía: Galería Luisa Strina.

Cildo Meireles. Strictu, 1999. Detalle de instalación. Cortesía: Galería Luisa Strina.

Para Meireles, el enfoque “multisensorial” del objeto de arte, que fue introducido por los artistas del Neo-Concreto (Hélio Oiticica y Lygia Clark, en particular), tuvo importantes implicaciones estéticas y sociales para su propia obra. Su mayor conciencia del espacio y el movimiento de artista y espectador dentro de ese espacio son particularmente notables cuando se analiza la obra de Meireles. Ya para la década de 1960, él estaba explorando y cuestionando estas relaciones en Espaços Virtuais: Cantos, 1967-1968, y construyendo ambientes escultóricos tridimensionales. El artista ha afirmado que mucha de su obra está “relacionada con una discusión del espacio de la vida humana… espacio en sus diversas manifestaciones, que abarca terrenos psicológicos, sociales, políticos, físicos e históricos”. Meireles crea sus instalaciones y ambientes conceptualmente orientados, a veces laberínticos, para que resuenen con dejos morales y evocadores. Su obra está inspirada por un interés en las matemáticas, la física, el dibujo y la construcción, y todos estos temas pueden considerarse presentes en la instalación Strictu que forma parte de New Work, la serie de proyectos de artistas contemporáneos en el Miami Art Museum.

Strictu es una instalación del tamaño de un cuarto, que se exhibió por primera vez en Bonn, Alemania, en 1999 y que se presentó por primera vez en los Estados Unidos, en el MAM. El ambiente a través del cual se podía caminar le permitía al espectador viajar por un sendero serpentino formado por tiras de cadenas sobre el piso, que terminaba en una mesa nítidamente iluminada y dos sillas. Cerca de la mesa, sobre la cual había un pedazo de papel con una afirmación escrita a máquina, había esposas y bolas de hierro de las que se usan en las prisiones, en los extremos de la cadena, y llaveros colgados de la pared. La instalación, que tenía la intención de explorar las relaciones de poder y control y otros aspectos del autoritarismo, era oscura y agorera y perturbaba cuando se navegaba por ella. Como mucha de su obra revela los temas de poder y opresión que son parte de la descripción histórica de la lucha de Brasil por una identidad cultural, el espectador debe convertirse en participante comprometido. En esta instalación, las mismas estrategias estéticas atraían al espectador hacia el cuarto tenuemente iluminado y provocaban sensaciones de temor y malestar que provenían de la asociación inmediata con métodos de interrogatorio, y los objetos que implican control.

La declaración escrita era particularmente irritante. Comenzaba con una cita que el artista escuchó por casualidad en Nueva York, en 1999, mientras veía un programa de televisión que trataba sobre el Ku Klux Klan. El Gran Mago hablaba sobre sus enemigos, y cómo ellos [el Ku Klux Klan], “queremos robarles su tiempo. Queremos robarles su espacio. Queremos robarles su mente”. Para Meireles, Ésta era la afirmación perfecta sobre la imposición de la voluntad, una expresión de autoritarismo de forma lisa y llana. Meireles continuó la declaración con sus propias palabras: “Strictu asume una posición contra esa ilusión absurda y perversa”.

Cada espectador que ingresaba al cuarto de Strictu debía decidir hasta qué punto interactuaría con la obra. Su efectividad dependía de la forma como el espectador/participante era forzado a cuestionar toda la experiencia, mientras los niveles individuales de incomodidad y, quizás, reconocimiento predominaban y persistían.

CAROL DAMIAN