Material de reflexión, objetos morosos, cajas llenas de pensamientos, hojas, inquietud de capas de materiales que se mueven como el agua sobre la arena, son algunas de las asociaciones que despierta la exposición de Susana Jalfne-Mena, Extemporarizaciones. El océano emerge sobre sí mismo como el siglo que se asoma al final del destino, se extiende sobre las playas, penetrando apenas sus arenas, se retira, reanuda el ciclo. En ese contacto de materiales hay similitud y contraste entre la obra de Jaime-Mena y la evocación anterior. Las semejanzas están en el orden de los materiales naturales y de los estados de las materias. También es semejante el movimiento de expansión abarcante del agua, comparado con la sensación de abarcante y de cobertura del plomo o de la cera en casi todos los objetos de Jaime-Mena. Aristas y ángulos redondeados de madera bañada con plomo o con cera que no se manifiestan como desparramados irregulares de masa Informe, al estilo surrealista.

Susana Jaime-Mena. Libro 1, 1999. Cera sobre papel. 19 x 24.8 x 14 cm.
Se percibe una surreal serenidad, tanto en las obras pequeñas como en las de mayores dimensiones, siendo todas —independientemente del tamaño— tan leves como densas. Si bien no pueden ubicarse como piezas figurativas, hay cierto grado de relación con las obras de Delvaux o de Magritte, en cuanto a la serenidad surrealista que las baña. Tanto los pintores belgas como la pintora argentina —nacionalizada estadounidense— atienden a confirmaciones históricas de entrada y de salida de la modernidad. En el territorio de las evocaciones, es el baño de chocolate o la salsa inglesa, es ese resbalar de la mirada sobre superficies que se dejan recorrer sin oponer resistencia, aunque sí manifiestan consistencia. En la era de los materiales sintéticos, son muchos los artistas que han optado por retomar la cera de diversas maneras, como parte evidente u oculta, como material estructural no a la vista o como sustancia poética primordial. Aquellas materias que requieren de aumento de temperatura para poder ser usadas ubican tanto las instalaciones como la alquimia. En Quirk, como en el resto de las piezas pequeñas, en vez de una burbuja de cera, brota una forma, emana algo inesperado. Como los brrppp de un film de ciencia ficción, emergen, centralizadas, las versiones de hueso o caracol en los relieves. Fósiles para el porvenir realizados por una Penélope que no teje.
Predominantemente tridimensionales, los trabajos de Susana Jaime- Mena son objetos rectangulares de madera cubierta de plomo. No son idénticos, pero sí están emparentados y ofrecen estímulos sensoriales para diversas edades. El movimiento, el tacto, la vista y el olfato son incentivados.
Asimismo, la evocación de módulo, caverna y librero de incunables... Es una posición neominimalista, lúdica, ritual y educativa. En esos espacios hay libros realizados por la artista, manteniendo una línea estética-simbólica. Se llega a ellos como si fueran un pacífico Muro de los Lamentos o como se recorrieron las iglesias en tiempo de las Cruzadas.
GRACIELA KARTOFEL