Diango Hernández (Cuba, 1970) tiene detrás suyo un complejo bagaje cultural. Por una parte su origen cubano, la experiencia caribeña de sus inicios, y por otra parte, la vivencia europea que lo vincula al capitalismo globalizado. Después de graduarse en el Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDI) en la Habana, fue cofundador del grupo “Ordo Amoris Cabinet”, del que formó parte hasta 2003, trasladándose luego a Alemania, a la ciudad de Dusseldorf, donde vive y trabaja .
En su discurso visual entreteje un complejo entramado en el que aborda críticamente temas como la comunicación y la incomunicación, las manipulaciones de la memoria, el peso de los mensajes con los que continuamente nos bombardean. De allí la manera poética en que nos introduce en un espacio donde los objetos más diversos interactúan: dibujo, escultura, pintura, permitiéndonos ingresar en un mundo en el que se narran historias, donde cohabitan nuevas relaciones y referencias anónimas que son rescatadas del olvido. La complejidad del pensamiento que se genera entre diversos modelos culturales, crea otras formas de percibir y representar.
Sin visos nostálgicos, sus obras no dejan de tener componentes autorreferenciales. Como el propio artista lo afirma: ”Frecuentemente hablo de la memoria como un clóset enorme que posee varias gavetas que cambian permanentemente de orden y tamaño. Hay un momento en el que el clóset desaparece y las memorias se disuelven en cada momento, cada día. He llegado a este punto; he completado ese viaje y he arribado, pero honestamente, no sé dónde he arribado”.
IVONNE PINI