Hay un particular enfoque acerca de cómo opera la cotidianidad en la obra de algunos artistas cubanos contemporáneos. Asumiendo una postura crítica muestran las contradicciones y ambigüedades que detectan en el espacio social en que se mueven. La particularidad de sus obras es que tienen la capacidad de evadirse de su contexto y, aunque ése sea su punto de referencia, logran reflexiones que exceden lo local. Tal es el caso de los hermanos Iván (1973) y Yoan (1977) Capote.
Desde que formaban parte del proyecto DUPP (Desde una pragmática pedagógica), dirigido por el artista y profesor de ISA René Francisco Rodríguez, sus obras se han movido en la indefinición de límites que operan en el mundo contemporáneo. Y si bien hay coincidencias conceptuales, cada uno mantiene con autonomía su propia poética, su individualidad. Iván se mueve en un mundo racional, que impulsa a la reflexión en el observador, valiéndose de la simplificación de formas y recursos. Su exploración de los materiales, su concepto de objeto de arte, hacen pensar en su interés por figuras como la de Joseph Beuys.
Yoan sostiene que su obra ha sido “el resultado del análisis de los objetos y su relación con nuestro cuerpo; estudiando su interfaz, representación y posibilidades físicas o sensoriales. Mi proceso de trabajo surge desde diferentes estados físicos, psicológicos y sociales del individuo; aplicados o incorporados al frío entorno de materiales urbanos y objetos estandarizados con los que convivimos”*. Su manera particular de entender la calidad escultórica que se puede encontrar en los objetos comunes recuerda a Duchamp. La obra de la portada corresponde a Yoan Capote y se titula Open Mind (2008).
IVONNE PINI