Rosângela Rennó (Belo Horizonte, 1962. Vive y trabaja en Río de Janeiro) construye su obra a partir de explorar imágenes preexistentes. Las fotografías de archivo, anónimas, de álbumes familiares, son reunidas, analizadas e intervenidas, concen-trándose en el uso cultural de la imagen y en los límites tanto de percepción como de comunicación que éstas pueden tener. Pero, además, valorando la capacidad que tienen las imágenes como retenedoras de memoria.
Sus fotografías visibilizan elementos de la memoria colectiva explorando y rescatando situaciones que pueden venir del pasado pero que, al traerlas al presente, adquieren nuevas perspectivas de análisis. La apropiación que Rennó hace de viejas imágenes fotográficas no refiere al pasado como un simple hecho temporal, sino que apela a sus implicaciones culturales, al punto que el pasado termina volviéndose presente.
Obras como las de la serie Militares (2000-2003), donde se reproducen antiguas fotografías de hombres y niños con indu-mentaria militar, están trabajadas de tal forma que, al decir de la artista, se busca lograr “un grado casi nulo de visibilidad y así dar la sensación de ahogamiento de la imagen”. Será finalmente el espectador quien pueda otorgarles significado a las som-bras.
Intención similar a la que pone en práctica en una obra como la que aparece en nuestra portada, Experiencia de cine, donde una cortina de humo volatiliza la imagen. Al reemplazar el soporte usual de la fotografía, el papel, por una cortina de humo, no sólo muestra su versatilidad para el uso de recursos diversos, sino que enfrenta al espectador con sus propios fantasmas. Es como si el aspecto inmaterial que adquieren las figuras reforzara la idea común de que los espíritus se disuelven en el aire.
IVONNE PINI