Gabriel Sierra (1975, San Juan Nepomuceno, Bolívar, Colombia) utiliza en sus obras las dos disciplinas en que se ha formado: el arte y el diseño industrial. Y tiene la capacidad de establecer un diálogo entre ambos campos, aprovechando los aportes recibidos de dos áreas de conocimiento que suelen perfilarse en direcciones distintas. La diversidad de trabajos realizados evidencia su potencial para adaptarse a los más variados materia-les, mostrando una notoria recursividad, ya sea para amoldarse a situaciones precarias, o manipulando componentes de uso popular que se consideran inapropiados para pensarlos como bienes de consumo. De allí la amplitud de su práctica, que utiliza pluralidad de técnicas: escultura, obra escrita, performance e intervenciones espaciales. La austeridad de varios de sus objetos y el interés por una reflexiva exploración formal buscan cuestionar con esa postura los excesos consumistas en los que se cae con tanta frecuencia. Y su diálogo en las intervenciones espaciales que propone manifiesta la relación que es posible establecer entre arquitectura, arte y diseño. En esa línea de análisis, el espacio de la galería se convierte en un lugar por explorar, reformulando la relación espectador-entorno. Muestra cómo ciertos hábitos de interacción con un ambiente determinado, en este caso la galería, pueden ser modificados a partir de la forma como la estructura arquitectónica se interviene, explorando la relación existente entre realidad y percepción, desde una perspectiva que investiga cómo las formas arquitectónicas influyen en nuestro compor-tamiento y en la memoria del espacio. La instalación de la portada, Estructura para transición # 18, da cuenta de ese interés de Sierra por reco-nocer la arquitectura intervenida como un contenedor, para quien observa, de espacio, tiempo y memoria.
IVONNE PINI