Artur Lescher (São Paulo, 1962) forma parte del grupo de artistas que desde la década de 1980 estuvieron influenciados por movimientos como el Constructivismo y el Neoconcretismo brasileño, movimiento que contó, entre otras, con figuras como Lygia Clark, Lygia Pape, Hélio Oiticica y Willys de Castro.
Desde sus obras tempranas propone una singular investigación sobre el espacio y los elementos que pueden modificarlo. No se trata solo de incidir en un contexto espacial sino que trabaja estableciendo un diálogo con este, y sus esculturas parecen emanar de allí, conectándose con el espacio vacío o lleno. El particular vínculo que plantea con la arquitectura a partir de sus instalaciones in situ, le permite no solo ocupar, sino modificar la percepción del espacio, transformando la apreciación de puertas, ventanas, escaleras, con gestos en los que pone a dialogar la quietud y el movimiento, la inestabilidad y el orden.
Elabora unas esculturas que juegan con diversidad de materiales, y su reflexión en torno al manejo de la espacialidad busca que el espectador se relacione con la poética que crea con sus obras. El interés por la multiplicidad de materiales lo ha llevado a metódicos estudios acerca de su composición y comportamiento, ya sea aislados o relacionados entre sí.
En la mezcla entre trabajo escultórico y las posibilidades de la instalación, quien observa percibe la liviandad de sus esculturas, pese a estar hechas en madera, piedra, aluminio, cobre, plástico de grandes formatos, colocadas de tal forma que parecen estar desafiando la ley de gravedad.
Su exploración en torno a la geometría lo lleva a relacionar formatos que aparecen en solitario o combinados; de allí la convivencia de líneas, elipses, conos, cilindros o pirámides, dándoles forma a materiales que, aunque sean procesados industrialmente, sufren la acción del tiempo, son sensibles a la atmósfera que los rodea, que puede ejercer un poder corrosivo sobre estos.
La obra de nuestra portada, Río Máquina (2017), realizada en acero inoxidable, juega con péndulos alargados y simétricos interfiriendo el espacio, a la vez que es interferido por este construyendo una especie de instrumentos sonoros que vibran con la sola circulación del observador.
IVONNE PINI