Horacio Zabala (Buenos Aires, 1943) es arquitecto de formación y artista de profesión, con una prolífera actividad tanto teórica como artística. Vivió en Buenos Aires hasta 1976, donde integró el Centro de Arte y Experimentación (CayC) y el Grupo de los 13. A partir de esa fecha se trasladó a Europa, y residió en diversos países. Regresó a su ciudad de origen en 1998, y desde entonces vive y trabaja allí.
Una diversidad de publicaciones dan cuenta de su labor teórica; citemos, a título de ejemplo, El arte o el mundo por segunda vez; Conversaciones, título del que es coautor con Luis Felipe Noé; Vademécum para artistas. Observaciones sobre el arte contemporáneo; y Marcel Duchamp y los restos del readymade, donde destaca la importancia de Duchamp, por su capacidad de decir más, utilizando menos cosas.
En el plano artístico, desde sus obras iniciales experimentó con medios y materiales heterogéneos para construir propuestas que, como él mismo lo sostiene, “presentan obstáculos, restos irreductibles o dimensiones ocultas”, rechazando la homogenización y el conformismo. De allí su interés por “intentar hacer que lo que se ve pueda ser pensado”.
En la serie de obras que constituyen sus Hipótesis, una de las cuales ocupa nuestra portada, presenta una variedad de formas monocromas que están relacionadas entre sí a través de signos matemáticos o de puntuación. Es como si con esos signos buscara enfrentarnos a formas puras, alejadas de lo que se percibe en el mundo real. Y estas hipótesis van sumando elementos que supuestamente construyen operaciones, pero en realidad son solo simulacros de racionalidad, ya que suman, restan, dividen elementos imposibles. La racionalidad esta solo en la apariencia.
IVONNE PINI