Gonzalo Díaz (Santiago, 1947) es en la escena artística chilena una figura de amplia gravitación tanto en el plano artístico como por su vasta labor en la docencia universitaria. Se relacionó, junto a otros artistas de su país, con la llamada Escena de Avanzada, denominación que Nelly Richard les dio a quienes en las décadas de los setenta y ochenta reflexionaron sobre cómo moverse en el campo artístico, bajo la situación de represión generada durante la dictadura que vivió Chile desde 1973.
En esa época, parodiando los modelos del arte tradicional, se valió de imágenes publicitarias de amplia circulación, para crear irreverentes iconografías, como la caja de Klenzo, ilustración incorporada al imaginario colectivo y de la que él se apropió para el arte, buscando alterar las prácticas discursivas habituales.
Se vinculó a las propuestas conceptualistas experimentando con nuevos soportes y materiales, siendo la luz de neón un recurso insistentemente utilizado. Tener los muros como soporte y valerse de los colores que le aportan esa luz es, para Díaz, una forma de remitirse a su pasado como pintor.
Son múltiples los artistas que han empleado el neón para realizar sus obras, y siguiendo con el uso de ese material ligado a la publicidad, Díaz instaló en las fachadas de dos galerías en Santiago de Chile, Metropolitana y D21, unas obras denominadas El neón es miseria, El neón es delirio (2012). En los mismos espacios, y durante un año, se exhibieron los carteles de neón rojo modificando cada mes la palabra final, siendo los doce vocablos elegidos: miseria, delirio, infarto, amnesia, secreto, demencia, desmayo, blasfemia, desdicha, fascista, plegaria y latido. El impacto visual que causa el neón en la vida cotidiana es aprovechado por el artista para enfatizar en torno a una serie de conceptos que están presididos por la miseria y el delirio. Justamente, uno de esos esos carteles instalados, no en la galería, sino en el espacio de circulación cotidiana, es la imagen que presentamos en nuestra portada.
IVONNE PINI